El atletismo español, mohíno hasta entonces en Birmingham por la escasez de medallas en el Alexander Stadim, despertó a lo grande en la populosa Victoria Square gracias a la marcha, que nunca falla. Doblete de oro en el medio maratón para Paul McGrath y María Pérez, los dos máximos exponentes nacionales de la disciplina de nuevo maltratada por quienes mandan, a los que se sumaron la plata y el bronce de los veteranos Miguel Ángel López y Raquel González en el maratón. Podios en las cuatro pruebas, que se disputaron en un mismo circuito, de solo un kilómetro, revirado y estrecho, lo que complicó hasta el extremo el seguimiento y deslució el esfuerzo de los atletas.McGrath, de 24 años, dominó de principio a fin la prueba masculina para imponerse en 1h23:23 y mejorar el subcampeonato logrado hace dos años en Roma en los 20 kilómetros. No se baja del podio desde entonces: en el Mundial de Tokio del año pasado fue tercero en esa misma distancia, ampliada ahora en un kilómetro y 97,5 metros. Pérez, ya en la treintena, tampoco encontró rival en la prueba femenina. Se destacó después del kilómetro 10, apoyada durante el tramo decisivo en la fantástica rueda que le ofrecía Miguel Ángel López, también protagonista en el maratón masculino con la medalla de plata. Pérez voló para ganar en 1h30:06, récord del mundo como primera marca por debajo del límite exigido por World Athletics, y conseguir su segundo título continental, ocho años después de darse a conocer a lo grande en Berlín 2018.Fueron dos triunfos contundentes en unas condiciones poco propicias. «Como jugar un Mundial en un campo de tierra», se lamentaba el marchador madrileño Diego García, octavo en la meta del medio maratón (Álvaro López, séptimo, completo el triplete de finalistas en esa prueba). Cuestas, empedrado, poco margen de maniobra sin chocar con alguien… Fue un milagro que no hubiese accidentes, y una heroicidad no perderse.En ese madrugón de campeonato para los atletas, que María Pérez pedía seguir desde España con un buen plato de churros delante, McGrath fue el primero de todos en cruzar la meta. El barcelonés quiso tirar de inicio, pero ni siquiera eso evitó que se encontrase atletas por todas partes. El arranque le sirvió, al menos, para comprobar que el cuerpo le respondía. Su ataque se produjo una vez superado el kilómetro 10. Elevó el ritmo y nadie fue capaz de seguirlo.Por detrás sufrían sus principales rivales: el italiano Francesco Fortunato, líder europeo del año, que acabaría segundo, y el alemán Leo Kopp, descalificado pronto en su intento por no perder comba con el español.«Ha sido como tenía pensado antes de la carrera. Al final he tenido algún problema físico, pero he podido aguantar», revelaba McGrath ante las cámaras de Teledeporte poco después de terminar. Esas molestias permitieron que Fortunato se acercara hasta tener al español a la vista. «Sabía que tenía unos últimos cinco kilómetros muy rápidos, pero amigos que tenía por el circuito me han ido dando referencias y he ido controlando». El italiano entró finalmente a 13 segundos y poco después lo hizo su compatriota Andrea Cosi, bronce.También una italiana secundó a María Pérez, pero no fue la vigente campeona e íntima amiga Antonella Palmisano, sino Alexandrina Mihai, que entró a 58 segundos de la española, un mundo. El bronce se lo llevó Lyudmila Olyanovska.La carrera sí fue un mano a mano entre Palmisano y Pérez hasta el kilómetro 10. Las dos amigas avanzaron a la par hasta que se juntaron los grupos de cabeza del medio maratón femenino y el maratón masculino. María se enganchó entonces al ritmo que marcaba Miguel Ángel López, en ese momento segundo en la prueba larga, y empezó así a construir su victoria.Antes, no dudó en ofrecer su mano cuando Palmisano tropezó con una valla, Pérez la ayudó a recuperar el equilibrio. Más tarde la esperaría también en la meta, donde la italiana terminó quinta, para abrazarla y consolarla.Poco a poco, los dos españoles se fueron quedando solos mientras Palmisano daba muestras de sufrimiento. Pérez había advertido antes de la salida que engancharse al ritmo de los hombres podía ser una de las pocas ventajas de aquel circuito y lo convirtió en el punto de ruptura. El ritmo compartido benefició a ambos.La ventaja de la española fue tan amplia que se permitió marchar los últimos metros con una bandera de España desplegada. Con todo, batió el récord del mundo de una prueba aún incipiente, una muesca más para el palmarés sin igual de la granadina, doble medallista olímpica y tetracampeona mundial.«Estoy feliz, no me esperaba ni la marca», declaró la granadina en televisión poco después de cruzar la meta, coronada con una tiara fabricada por la madre de Palmisano. «Me hubiera gustado que Antonella hubiera estado en el podio. Creo que esta corona también es suya», dijo la granadina. «El circuito ha sido duro, pero la temperatura ha sido idónea. Se nota el desnivel, pero he podido disfrutar al final». Otras dos medallas en maratónLa jornada, en todo caso, estaba lejos de estar finiquitada. Aún quedaban alegrías para una disciplina que España ha convertido en religión. Miguel Ángel López, 38 años, firmó otra plata en el maratón, la prueba larga, después de una brillantísima carrera en la que estuvo hasta el final peleando por un tercer oro. Al final se lo llevó el italiano Massimo Stano (2h56:49), que aventajó al murciano por solo ocho segundos. La prueba estuvo marcada por el desempeño del húngaro Bence Venyercsan, que se escapó al poco del disparo de salida y llegó a acumular una ventaja de cerca de cuarenta segundos. Por detrás fue López, campeón mundial en 2015 en los 20 kilómetros, el encargado de liderar la persecución. Durante muchos kilómetros, acompañado eso sí por María Pérez, marchó en solitario dentro de su carrera para dar caza al magiar.Al final lo logró en el kilómetro 27, al cumplirse prácticamente las dos horas de carrera. Pero no estaba hecho, ni mucho menos. Venyercsan no tiró la toalla, y cuando se volvió a unir a López, en el kilómetro 33, se llevó con él a Stano. De los tres fue el italiano el más fuerte. El español cayó hasta la tercera plaza, y así rodó hasta que a falta de dos kilómetros puso el turbo. El arreón final le dio para superar de nuevo a Venyercsan, pero le faltaron algunos metros más para someter a Stano.En esa prueba larga el doblete lo celebró Italia, que también triunfó en la categoría femenina de la mano de Sofia Fiorini (3h15:11), que dominó de principio a fin, primero acompañada por la polaca Katarzyna Zdzieblo y en solitario a partir del kilómetro 30. Fiorini hizo desfallecer a todas sus rivales, hasta entrar en la meta con una renta de casi cinco minutos.Por detrás de ellas, casi sin hacer ruido, se colocó Raquel González (36 años), recuperando el nivel que la llevó a ser subcampeona europea de los 35 kilómetros en Múnich 2022. La catalana dejó hacer por delante y aprovechó los problemas con los avisos de la italiana Eleonora Giorgi y la griega Antigoni Ntrismpioti. La primera acabó descalificada, la segunda se conformó con la cuarta plaza, a casi un minuto y medio de la española. El atletismo español, mohíno hasta entonces en Birmingham por la escasez de medallas en el Alexander Stadim, despertó a lo grande en la populosa Victoria Square gracias a la marcha, que nunca falla. Doblete de oro en el medio maratón para Paul McGrath y María Pérez, los dos máximos exponentes nacionales de la disciplina de nuevo maltratada por quienes mandan, a los que se sumaron la plata y el bronce de los veteranos Miguel Ángel López y Raquel González en el maratón. Podios en las cuatro pruebas, que se disputaron en un mismo circuito, de solo un kilómetro, revirado y estrecho, lo que complicó hasta el extremo el seguimiento y deslució el esfuerzo de los atletas.McGrath, de 24 años, dominó de principio a fin la prueba masculina para imponerse en 1h23:23 y mejorar el subcampeonato logrado hace dos años en Roma en los 20 kilómetros. No se baja del podio desde entonces: en el Mundial de Tokio del año pasado fue tercero en esa misma distancia, ampliada ahora en un kilómetro y 97,5 metros. Pérez, ya en la treintena, tampoco encontró rival en la prueba femenina. Se destacó después del kilómetro 10, apoyada durante el tramo decisivo en la fantástica rueda que le ofrecía Miguel Ángel López, también protagonista en el maratón masculino con la medalla de plata. Pérez voló para ganar en 1h30:06, récord del mundo como primera marca por debajo del límite exigido por World Athletics, y conseguir su segundo título continental, ocho años después de darse a conocer a lo grande en Berlín 2018.Fueron dos triunfos contundentes en unas condiciones poco propicias. «Como jugar un Mundial en un campo de tierra», se lamentaba el marchador madrileño Diego García, octavo en la meta del medio maratón (Álvaro López, séptimo, completo el triplete de finalistas en esa prueba). Cuestas, empedrado, poco margen de maniobra sin chocar con alguien… Fue un milagro que no hubiese accidentes, y una heroicidad no perderse.En ese madrugón de campeonato para los atletas, que María Pérez pedía seguir desde España con un buen plato de churros delante, McGrath fue el primero de todos en cruzar la meta. El barcelonés quiso tirar de inicio, pero ni siquiera eso evitó que se encontrase atletas por todas partes. El arranque le sirvió, al menos, para comprobar que el cuerpo le respondía. Su ataque se produjo una vez superado el kilómetro 10. Elevó el ritmo y nadie fue capaz de seguirlo.Por detrás sufrían sus principales rivales: el italiano Francesco Fortunato, líder europeo del año, que acabaría segundo, y el alemán Leo Kopp, descalificado pronto en su intento por no perder comba con el español.«Ha sido como tenía pensado antes de la carrera. Al final he tenido algún problema físico, pero he podido aguantar», revelaba McGrath ante las cámaras de Teledeporte poco después de terminar. Esas molestias permitieron que Fortunato se acercara hasta tener al español a la vista. «Sabía que tenía unos últimos cinco kilómetros muy rápidos, pero amigos que tenía por el circuito me han ido dando referencias y he ido controlando». El italiano entró finalmente a 13 segundos y poco después lo hizo su compatriota Andrea Cosi, bronce.También una italiana secundó a María Pérez, pero no fue la vigente campeona e íntima amiga Antonella Palmisano, sino Alexandrina Mihai, que entró a 58 segundos de la española, un mundo. El bronce se lo llevó Lyudmila Olyanovska.La carrera sí fue un mano a mano entre Palmisano y Pérez hasta el kilómetro 10. Las dos amigas avanzaron a la par hasta que se juntaron los grupos de cabeza del medio maratón femenino y el maratón masculino. María se enganchó entonces al ritmo que marcaba Miguel Ángel López, en ese momento segundo en la prueba larga, y empezó así a construir su victoria.Antes, no dudó en ofrecer su mano cuando Palmisano tropezó con una valla, Pérez la ayudó a recuperar el equilibrio. Más tarde la esperaría también en la meta, donde la italiana terminó quinta, para abrazarla y consolarla.Poco a poco, los dos españoles se fueron quedando solos mientras Palmisano daba muestras de sufrimiento. Pérez había advertido antes de la salida que engancharse al ritmo de los hombres podía ser una de las pocas ventajas de aquel circuito y lo convirtió en el punto de ruptura. El ritmo compartido benefició a ambos.La ventaja de la española fue tan amplia que se permitió marchar los últimos metros con una bandera de España desplegada. Con todo, batió el récord del mundo de una prueba aún incipiente, una muesca más para el palmarés sin igual de la granadina, doble medallista olímpica y tetracampeona mundial.«Estoy feliz, no me esperaba ni la marca», declaró la granadina en televisión poco después de cruzar la meta, coronada con una tiara fabricada por la madre de Palmisano. «Me hubiera gustado que Antonella hubiera estado en el podio. Creo que esta corona también es suya», dijo la granadina. «El circuito ha sido duro, pero la temperatura ha sido idónea. Se nota el desnivel, pero he podido disfrutar al final». Otras dos medallas en maratónLa jornada, en todo caso, estaba lejos de estar finiquitada. Aún quedaban alegrías para una disciplina que España ha convertido en religión. Miguel Ángel López, 38 años, firmó otra plata en el maratón, la prueba larga, después de una brillantísima carrera en la que estuvo hasta el final peleando por un tercer oro. Al final se lo llevó el italiano Massimo Stano (2h56:49), que aventajó al murciano por solo ocho segundos. La prueba estuvo marcada por el desempeño del húngaro Bence Venyercsan, que se escapó al poco del disparo de salida y llegó a acumular una ventaja de cerca de cuarenta segundos. Por detrás fue López, campeón mundial en 2015 en los 20 kilómetros, el encargado de liderar la persecución. Durante muchos kilómetros, acompañado eso sí por María Pérez, marchó en solitario dentro de su carrera para dar caza al magiar.Al final lo logró en el kilómetro 27, al cumplirse prácticamente las dos horas de carrera. Pero no estaba hecho, ni mucho menos. Venyercsan no tiró la toalla, y cuando se volvió a unir a López, en el kilómetro 33, se llevó con él a Stano. De los tres fue el italiano el más fuerte. El español cayó hasta la tercera plaza, y así rodó hasta que a falta de dos kilómetros puso el turbo. El arreón final le dio para superar de nuevo a Venyercsan, pero le faltaron algunos metros más para someter a Stano.En esa prueba larga el doblete lo celebró Italia, que también triunfó en la categoría femenina de la mano de Sofia Fiorini (3h15:11), que dominó de principio a fin, primero acompañada por la polaca Katarzyna Zdzieblo y en solitario a partir del kilómetro 30. Fiorini hizo desfallecer a todas sus rivales, hasta entrar en la meta con una renta de casi cinco minutos.Por detrás de ellas, casi sin hacer ruido, se colocó Raquel González (36 años), recuperando el nivel que la llevó a ser subcampeona europea de los 35 kilómetros en Múnich 2022. La catalana dejó hacer por delante y aprovechó los problemas con los avisos de la italiana Eleonora Giorgi y la griega Antigoni Ntrismpioti. La primera acabó descalificada, la segunda se conformó con la cuarta plaza, a casi un minuto y medio de la española.
El atletismo español, mohíno en Birmingham hasta ahora por la escasez de metales, despertó a lo grande gracias a la marcha, la que nunca falla. Doblete de oros en la media maratón para Paul McGrath y María Pérez, los dos máximos exponentes nacionales en una … disciplina de nuevo maltratada por los que mandan, que mezcló las cuatro disciplinas en un mismo circuito de solo un kilómetro, revirado y estrecho, complicando hasta el extremo el seguimiento y desluciendo el esfuerzo de los atletas.
McGrath, de 24 años, dominó con mano de hierro la prueba masculina para imponerse en 1h23:23 y mejorar el subcampeonato de hace dos años en Roma en los 20mkilómetros. No se baja del podio desde entonces, porque en el Mundial de Tokio del año pasado fue tercero, en esa misma distancia ampliada ahora en un kilómetro y 192 metros.
Pérez, ya en la treintena, tampoco encontró rival en la prueba femenina, líder destacada desde el paso por el kilómetro 10, pegada siempre a la fantástica rueda que le proponía Miguel Ángel López, también protagonista en la maratón masculina. Pérez voló para ganar en 1h30:06, nuevo récord del mundo, y conseguir su segundo título continental, ocho años después de darse a conocer a lo grande en Múnich 2018.
Fueron dos triunfos contundentes en uns condiciones poco propicias. «Como jugar un Mundial en un campo de tierra», se lamentaba el marchador madrileño Diego García, octavo en la meta de la media maratón. Cuestas, empedrado, poco margen de maniobra sin chocar con alguien… Fue un milagro que no hubiese accidentes.
McGrath quiso tirar de inicio, pero ni siquiera eso evitaba que uno se fuese encontrando gente por todas partes. El arranque le sirvió, al menos, para comprobar que el cuerpo le respondía. Su ataque se produjo una vez pasado el kilómetro 10. Elevó el ritmo y nadie fue capaz de seguirlo.
Por detrás sufrían sus principales rivales: el italiano Francesco Fortunato, líder europeo del año, que acabaría siendo segundo; también el alemán Leo Kopp, que en su intento por no perder comba con el español se llevó una rápida descalificación.
«Ha sido como tenía pensado antes de la carrera. Al final he tenido algún problema físico, pero he podido aguantar», revelaba McGrath al poco de terminar en las cámaras de Teledeporte. Esas molestias provocaron que Fortunato se acercaba hasta ponerse a la vista del español. «Sabía que tenía unos últimos cinco kilómetros muy rápidos, pero amigos que tenía por el circuito me han ido dando referencias y he ido controlando». El italiano entró finalmente a 13 segundos, y poco después lo hizo su compatriota Andrea Cosi, bronce.
También una italiana secundó a María Pérez, pero no fue la vigente campeona e íntima amiga Antonella Palmisano, sino Alexandrina Mihai, que entró a 58 segundos de la española, un mundo. El bronce se lo llevó Lyudmila Olyanovska.
La carrera sí fue un mano a mano entre Palmisano y Pérez hasta el kilómetro 10. Ahí se juntaron las cabezas de las carreras femenina de medio maratón y la masculina de maratón. María se enganchó al ritmo que marcaba Miguel Ángel López, en ese momento el segundo de la prueba larga, y así empezó a construir su victoria.
Poco a poco los dos españoles se fueron quedando solos, mientras Palmisano daba muestras de sufrimiento. La veterana marchadora terminó quinta, fuera del podio.
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