Riazor recupera este miércoles una imagen que parecía pertenecer a otro tiempo. Media hora después del eclipse, Deportivo y Real Madrid se medirán sobre el césped en busca del Trofeo Teresa Herrera. Será la 81ª edición del decano de los torneos veraniegos españoles, la primera con el equipo blanco en el cartel desde 2013. Es un intento por recuperar parte del brillo que, al igual que otros torneos análogos, acumuló durante décadas antes de entrar en una abrupta decadencia, siempre a expensas del calendario, la televisión y unas pretemporadas cada vez más volcadas en la globalización y las necesidades comerciales de los grandes clubes.A aquel Real Madrid de 2013, que se llevó su noveno entorchado tras ganar 4-0 -goles de Kaká (2), Casemiro y Morata-, le sucedieron como rivales del Deportivo equipos como el West Brom inglés, la Ponferradina, el Metalist ucraniano, el Bragantino brasileño, el Le Havre francés… e incluso un combinado de fútbol aficionado coruñés.Poco que ver con lo que significó desde sus inicios, en 1946, hasta el paulatino declive con la llegada del siglo XXI. El torneo abrió en España una ventana al fútbol internacional. El Santos de Pelé venció al Botafogo de Garrincha, Didí y Zagallo en 1959. Después llegaron clubes europeos y sudamericanos como Benfica, Peñarol, Nacional, Flamengo, Bayern, Ajax, Manchester United, Liverpool, Milan, Juventus, Boca Juniors o Sao Paulo. El formato pasó del partido único al cuadrangular, con semifinales y final, hasta convertir la monumental reproducción de la Torre de Hércules que identifica al torneo en un trofeo casi oficial. A estas alturas, el Deportivo suma 26 títulos, por nueve del Real Madrid y seis del Atlético.El Teresa Herrera fue el primero, pero pronto abrió la puerta a una extensa red de torneos veraniegos en España. Algunos alcanzaron la misma solera que el trofeo coruñés. Y, como él, también pasaron por las mismas penurias.En 1955 se disputó la primera edición del Trofeo Carranza en Cádiz. Nació para proporcionar ingresos al club y dar notoriedad a la ciudad, y después se convirtió en un cuadrangular de referencia, acompañado por las barbacoas de la final en la playa de La Victoria. Pero el aumento de los costes y la falta de fechas redujeron su formato. En 2019 organizó una edición íntegramente femenina y actualmente funciona, sobre todo, como presentación del Cádiz. El sábado pasado se disputó la edición de este año, con victoria de Las Palmas por 1-3 ante el equipo local.El Colombino, organizado desde 1965 por el Recreativo de Huelva, también perdió el cuadrangular y depende de la situación económica del anfitrión para disputarse. Desde 2018, cinco ediciones han quedado sin celebrar.El Emma Cuervo de Ribadeo, nacido en 1952, mantiene una escala más modesta, con equipos gallegos y asturianos. El Ciudad de La Línea, creado en 1970, también ha sufrido interrupciones y reapariciones. Y el Costa del Sol, estrenado en Málaga en 1961, desapareció durante largos periodos y ha regresado como partido de presentación. Este verano enfrentará al Málaga con el Fulham.Tan grande fue el boom que los grandes equipos también se lanzaron a promover sus propios torneos veraniegos. El Real Madrid creó el Santiago Bernabéu en 1979, primero como cuadrangular y después como partido único, pero no se juega desde 2018. El Atlético organizó el Villa de Madrid desde 1973, con participantes como Milan, Liverpool, Ajax o River Plate, y lo abandonó después de 2003. Sí sobreviven el Trofeo Naranja del Valencia, en marcha desde 1959, y el Joan Gamper, que se organiza sin interrupción desde 1966, aunque en los últimos años encontrar huecos en el calendario haya supuesto un verdadero quebradero de cabeza para el club azulgrana.La lenta agonía de este tipo de torneos se explica por la globalización. A finales de los noventa y, sobre todo, en la primera década del siglo XXI, Asia y Norteamérica se convirtieron en destinos demasiado apetitosos. Los clubes descubrieron que una gira podía combinar ingresos directos, patrocinadores globales, venta de derechos, activaciones comerciales y expansión de marca. El Real Madrid de los galácticos convirtió su recorrido por Asia de 2003 en el modelo a seguir. Estados Unidos, Japón, China, Oriente Medio… Ningún trofeo español podía competir entonces con los amistosos organizados entre los grandes clubes europeos.Hoy ese paradigma también está en cuestión, sobre todo porque dista de ser el ideal desde el punto de vista deportivo, con calendarios cada vez más apretados. De ahí que estos torneos españoles traten de aprovechar cualquier oportunidad para recuperar protagonismo.El partido servirá de presentación para la vuelta del Deportivo a Primera después de ocho años de ausencia y coincidirá con un momento muy emotivo: el nacimiento del nuevo himno del club blanquiazul , llamado ‘Voa’ y compuesto por Xoel López, con el que se pretende conmemorar sus 120 años de historia.Será también un amistoso con polémica después de que la Federación de Peñas del Deportivo y los grupos ultras Old Faces y Riazor Blues hayan emitido un comunicado conjunto para convocar un plante durante el partido. Protestan por las condiciones impuestas a los abonados de la grada Marathon Inferior, que consideran «discriminatorias» y «abusivas». El club pretende limitar las sanciones económicas obligando a los miembros de ese sector a renovar su abono de forma presencial y a entregar un documento oficial de identificación.El Real Madrid, por su parte, ha viajado a La Coruña sin la presencia de nuevos fichajes como Yan Diomande, Marc Cucurella e Ibrahima Konaté, y también sin Kylian Mbappé, Aurelien Tchouaméni y Thibaut Courtois, algunos de los jugadores que más tarde se han incorporado a la disciplina de Mourinho después del Mundial. Riazor recupera este miércoles una imagen que parecía pertenecer a otro tiempo. Media hora después del eclipse, Deportivo y Real Madrid se medirán sobre el césped en busca del Trofeo Teresa Herrera. Será la 81ª edición del decano de los torneos veraniegos españoles, la primera con el equipo blanco en el cartel desde 2013. Es un intento por recuperar parte del brillo que, al igual que otros torneos análogos, acumuló durante décadas antes de entrar en una abrupta decadencia, siempre a expensas del calendario, la televisión y unas pretemporadas cada vez más volcadas en la globalización y las necesidades comerciales de los grandes clubes.A aquel Real Madrid de 2013, que se llevó su noveno entorchado tras ganar 4-0 -goles de Kaká (2), Casemiro y Morata-, le sucedieron como rivales del Deportivo equipos como el West Brom inglés, la Ponferradina, el Metalist ucraniano, el Bragantino brasileño, el Le Havre francés… e incluso un combinado de fútbol aficionado coruñés.Poco que ver con lo que significó desde sus inicios, en 1946, hasta el paulatino declive con la llegada del siglo XXI. El torneo abrió en España una ventana al fútbol internacional. El Santos de Pelé venció al Botafogo de Garrincha, Didí y Zagallo en 1959. Después llegaron clubes europeos y sudamericanos como Benfica, Peñarol, Nacional, Flamengo, Bayern, Ajax, Manchester United, Liverpool, Milan, Juventus, Boca Juniors o Sao Paulo. El formato pasó del partido único al cuadrangular, con semifinales y final, hasta convertir la monumental reproducción de la Torre de Hércules que identifica al torneo en un trofeo casi oficial. A estas alturas, el Deportivo suma 26 títulos, por nueve del Real Madrid y seis del Atlético.El Teresa Herrera fue el primero, pero pronto abrió la puerta a una extensa red de torneos veraniegos en España. Algunos alcanzaron la misma solera que el trofeo coruñés. Y, como él, también pasaron por las mismas penurias.En 1955 se disputó la primera edición del Trofeo Carranza en Cádiz. Nació para proporcionar ingresos al club y dar notoriedad a la ciudad, y después se convirtió en un cuadrangular de referencia, acompañado por las barbacoas de la final en la playa de La Victoria. Pero el aumento de los costes y la falta de fechas redujeron su formato. En 2019 organizó una edición íntegramente femenina y actualmente funciona, sobre todo, como presentación del Cádiz. El sábado pasado se disputó la edición de este año, con victoria de Las Palmas por 1-3 ante el equipo local.El Colombino, organizado desde 1965 por el Recreativo de Huelva, también perdió el cuadrangular y depende de la situación económica del anfitrión para disputarse. Desde 2018, cinco ediciones han quedado sin celebrar.El Emma Cuervo de Ribadeo, nacido en 1952, mantiene una escala más modesta, con equipos gallegos y asturianos. El Ciudad de La Línea, creado en 1970, también ha sufrido interrupciones y reapariciones. Y el Costa del Sol, estrenado en Málaga en 1961, desapareció durante largos periodos y ha regresado como partido de presentación. Este verano enfrentará al Málaga con el Fulham.Tan grande fue el boom que los grandes equipos también se lanzaron a promover sus propios torneos veraniegos. El Real Madrid creó el Santiago Bernabéu en 1979, primero como cuadrangular y después como partido único, pero no se juega desde 2018. El Atlético organizó el Villa de Madrid desde 1973, con participantes como Milan, Liverpool, Ajax o River Plate, y lo abandonó después de 2003. Sí sobreviven el Trofeo Naranja del Valencia, en marcha desde 1959, y el Joan Gamper, que se organiza sin interrupción desde 1966, aunque en los últimos años encontrar huecos en el calendario haya supuesto un verdadero quebradero de cabeza para el club azulgrana.La lenta agonía de este tipo de torneos se explica por la globalización. A finales de los noventa y, sobre todo, en la primera década del siglo XXI, Asia y Norteamérica se convirtieron en destinos demasiado apetitosos. Los clubes descubrieron que una gira podía combinar ingresos directos, patrocinadores globales, venta de derechos, activaciones comerciales y expansión de marca. El Real Madrid de los galácticos convirtió su recorrido por Asia de 2003 en el modelo a seguir. Estados Unidos, Japón, China, Oriente Medio… Ningún trofeo español podía competir entonces con los amistosos organizados entre los grandes clubes europeos.Hoy ese paradigma también está en cuestión, sobre todo porque dista de ser el ideal desde el punto de vista deportivo, con calendarios cada vez más apretados. De ahí que estos torneos españoles traten de aprovechar cualquier oportunidad para recuperar protagonismo.El partido servirá de presentación para la vuelta del Deportivo a Primera después de ocho años de ausencia y coincidirá con un momento muy emotivo: el nacimiento del nuevo himno del club blanquiazul , llamado ‘Voa’ y compuesto por Xoel López, con el que se pretende conmemorar sus 120 años de historia.Será también un amistoso con polémica después de que la Federación de Peñas del Deportivo y los grupos ultras Old Faces y Riazor Blues hayan emitido un comunicado conjunto para convocar un plante durante el partido. Protestan por las condiciones impuestas a los abonados de la grada Marathon Inferior, que consideran «discriminatorias» y «abusivas». El club pretende limitar las sanciones económicas obligando a los miembros de ese sector a renovar su abono de forma presencial y a entregar un documento oficial de identificación.El Real Madrid, por su parte, ha viajado a La Coruña sin la presencia de nuevos fichajes como Yan Diomande, Marc Cucurella e Ibrahima Konaté, y también sin Kylian Mbappé, Aurelien Tchouaméni y Thibaut Courtois, algunos de los jugadores que más tarde se han incorporado a la disciplina de Mourinho después del Mundial.
Riazor recupera este miércoles una imagen que parecía pertenecer a otro tiempo. Media hora después del eclipse, Deportivo y Real Madrid se medirán sobre el césped en busca del Trofeo Teresa Herrera. Será la 81ª edición del decano de los torneos veraniegos españoles, la primera … con el equipo blanco en el cartel desde 2013. Es un intento por recuperar parte del brillo que, al igual que otros torneos análogos, acumuló durante décadas antes de entrar en una abrupta decadencia, siempre a expensas del calendario, la televisión y unas pretemporadas cada vez más volcadas en la globalización y las necesidades comerciales de los grandes clubes.
A aquel Real Madrid de 2013, que se llevó su noveno entorchado tras ganar 4-0 -goles de Kaká (2), Casemiro y Morata-, le sucedieron como rivales del Deportivo equipos como el West Brom inglés, la Ponferradina, el Metalist ucraniano, el Bragantino brasileño, el Le Havre francés… e incluso un combinado de fútbol aficionado coruñés.
Poco que ver con lo que significó desde sus inicios, en 1946, hasta el paulatino declive con la llegada del siglo XXI. El torneo abrió en España una ventana al fútbol internacional. El Santos de Pelé venció al Botafogo de Garrincha, Didí y Zagallo en 1959. Después llegaron clubes europeos y sudamericanos como Benfica, Peñarol, Nacional, Flamengo, Bayern, Ajax, Manchester United, Liverpool, Milan, Juventus, Boca Juniors o Sao Paulo. El formato pasó del partido único al cuadrangular, con semifinales y final, hasta convertir la monumental reproducción de la Torre de Hércules que identifica al torneo en un trofeo casi oficial. A estas alturas, el Deportivo suma 26 títulos, por nueve del Real Madrid y seis del Atlético.
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El Teresa Herrera fue el primero, pero pronto abrió la puerta a una extensa red de torneos veraniegos en España. Algunos alcanzaron la misma solera que el trofeo coruñés. Y, como él, también pasaron por las mismas penurias.
En 1955 se disputó la primera edición del Trofeo Carranza en Cádiz. Nació para proporcionar ingresos al club y dar notoriedad a la ciudad, y después se convirtió en un cuadrangular de referencia, acompañado por las barbacoas de la final en la playa de La Victoria. Pero el aumento de los costes y la falta de fechas redujeron su formato. En 2019 organizó una edición íntegramente femenina y actualmente funciona, sobre todo, como presentación del Cádiz. El sábado pasado se disputó la edición de este año, con victoria de Las Palmas por 1-3 ante el equipo local.
El Colombino, organizado desde 1965 por el Recreativo de Huelva, también perdió el cuadrangular y depende de la situación económica del anfitrión para disputarse. Desde 2018, cinco ediciones han quedado sin celebrar.
El Emma Cuervo de Ribadeo, nacido en 1952, mantiene una escala más modesta, con equipos gallegos y asturianos. El Ciudad de La Línea, creado en 1970, también ha sufrido interrupciones y reapariciones. Y el Costa del Sol, estrenado en Málaga en 1961, desapareció durante largos periodos y ha regresado como partido de presentación. Este verano enfrentará al Málaga con el Fulham.
Tan grande fue el boom que los grandes equipos también se lanzaron a promover sus propios torneos veraniegos. El Real Madrid creó el Santiago Bernabéu en 1979, primero como cuadrangular y después como partido único, pero no se juega desde 2018. El Atlético organizó el Villa de Madrid desde 1973, con participantes como Milan, Liverpool, Ajax o River Plate, y lo abandonó después de 2003. Sí sobreviven el Trofeo Naranja del Valencia, en marcha desde 1959, y el Joan Gamper, que se organiza sin interrupción desde 1966, aunque en los últimos años encontrar huecos en el calendario haya supuesto un verdadero quebradero de cabeza para el club azulgrana.
La lenta agonía de este tipo de torneos se explica por la globalización. A finales de los noventa y, sobre todo, en la primera década del siglo XXI, Asia y Norteamérica se convirtieron en destinos demasiado apetitosos. Los clubes descubrieron que una gira podía combinar ingresos directos, patrocinadores globales, venta de derechos, activaciones comerciales y expansión de marca. El Real Madrid de los galácticos convirtió su recorrido por Asia de 2003 en el modelo a seguir. Estados Unidos, Japón, China, Oriente Medio… Ningún trofeo español podía competir entonces con los amistosos organizados entre los grandes clubes europeos.
Hoy ese paradigma también está en cuestión, sobre todo porque dista de ser el ideal desde el punto de vista deportivo, con calendarios cada vez más apretados. De ahí que estos torneos españoles traten de aprovechar cualquier oportunidad para recuperar protagonismo.
El partido servirá de presentación para la vuelta del Deportivo a Primera después de ocho años de ausencia y coincidirá con un momento muy emotivo: el nacimiento del nuevo himno del club blanquiazul, llamado ‘Voa’ y compuesto por Xoel López, con el que se pretende conmemorar sus 120 años de historia.
Será también un amistoso con polémica después de que la Federación de Peñas del Deportivo y los grupos ultras Old Faces y Riazor Blues hayan emitido un comunicado conjunto para convocar un plante durante el partido. Protestan por las condiciones impuestas a los abonados de la grada Marathon Inferior, que consideran «discriminatorias» y «abusivas». El club pretende limitar las sanciones económicas obligando a los miembros de ese sector a renovar su abono de forma presencial y a entregar un documento oficial de identificación.
El Real Madrid, por su parte, ha viajado a La Coruña sin la presencia de nuevos fichajes como Yan Diomande, Marc Cucurella e Ibrahima Konaté, y también sin Kylian Mbappé, Aurelien Tchouaméni y Thibaut Courtois, algunos de los jugadores que más tarde se han incorporado a la disciplina de Mourinho después del Mundial.
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