Bandas de sombra en un eclipse solar: qué son y cómo fotografiar uno de los fenómenos más extraños del cielo

Cuando pensamos en fotografiar un eclipse solar total , lo primero que nos viene a la cabeza es una imagen del Sol completamente oculto por la Luna, rodeado por la delicada corona solar. Los más entendidos pueden imaginar las ‘perlas de Baily’ o la cromosfera, pero casi todos tenemos una imagen clara en la mente. Es lógico: este eclipse será el gran protagonista del año 2026 y todos querremos guardar fotografías en nuestras cámaras y teléfonos (prepárate para ver un manto de manos levantadas con el móvil apuntando al Sol). Pero existen otras historias que también merecen ser contadas, como los efectos y las emociones que genera un eclipse total de Sol en el entorno y en los seres vivos que lo habitamos. Durante la totalidad, la luz disminuye de forma drástica y el paisaje queda sumido en una oscuridad semejante a la de un crepúsculo, pero no es lo único. También cambian el paisaje, la temperatura y el comportamiento de los animales , e incluso la forma en que reaccionamos quienes tenemos la suerte de presenciarlo. Y muchas de las imágenes más emocionantes de ese día quizá no necesiten apuntar al Sol.El eclipse empieza mucho antes de la totalidadA medida que la Luna va cubriendo el disco solar, el paisaje comienza a adquirir un aspecto mágico difícil de describir. La luz pierde poco a poco su calidez habitual y el entorno parece envuelto en una especie de claridad metálica, casi irreal. Las sombras se vuelven más definidas, los contrastes aumentan y la sensación es extraña: todavía es de día, pero nuestro cerebro empieza a percibir que algo no encaja. Es el momento en el que todos levantamos la vista hacia el Sol y la mantenemos ahí hasta que todo termina, pero también deberíamos bajarla para observar con atención lo que sucede a nuestro alrededor.Una calle, un bosque, una montaña o un campo iluminados por esa luz tan peculiar cuentan una parte de la historia que casi nunca aparece en las fotografías del eclipse: la atmósfera que se crea alrededorEn los instantes inmediatamente anteriores y posteriores a la totalidad pueden aparecer las misteriosas bandas de sombra. Es un fenómeno que sorprende incluso a muchas personas aficionadas a la astronomía. La explicación más aceptada relaciona su formación con la turbulencia de la atmósfera terrestre, que refracta la luz del finísimo creciente solar visible justo antes y después de la totalidad. Aun así, algunos aspectos de su formación y comportamiento continúan siendo objeto de investigación. Las bandas de sombra pueden aparecer en superficies planas y lisas, como el suelo o la chapa de un coche de color claro. Son unas finísimas ondulaciones de luz y oscuridad proyectadas que se desplazan rápidamente y generan un efecto muy similar al reflejo del agua de una piscina sobre el techo. Estas bandas duran muy poco tiempo, aunque su existencia y visibilidad pueden variar de un eclipse a otro, y pueden fotografiarse sin filtro solar siempre que la cámara apunte hacia la superficie y no directamente al Sol. La mayoría de la gente se las pierde porque durante esos segundos no puede apartar la vista del Sol eclipsado.Dónde buscar las bandas de sombraSi quieres intentar documentarlas, busca una superficie lisa y clara: una acera, una pared blanca, una sábana extendida en el suelo o una carretera de color uniforme pueden ayudarte a que el fenómeno sea más visible. Tener la cámara preparada de antemano resulta fundamental, porque desaparecen tan rápido como llegan. Incluso un pequeño vídeo puede ser más interesante que una fotografía, ya que permite apreciar el movimiento ondulante de estas esquivas bandas de luz. Además, existe otro pequeño fenómeno poco conocido que suele arrancar sonrisas a quienes lo descubren por primera vez: la proyección del Sol parcialmente eclipsado a través de pequeños huecos, como si se tratara de una cámara estenopeica. Si observas el suelo bajo un árbol, por ejemplo, comprobarás que los pequeños huecos entre las hojas actúan como diminutas cámaras estenopeicas. En lugar de proyectar círculos de luz, cada uno dibuja la silueta del Sol parcialmente eclipsado. Decenas, cientos o incluso miles de eclipses en miniatura cubrirán el suelo bajo tus pies.En la imagen principal, las Perlas de Baily en un eclipse solar (Antoni Cladera); abajo, las bandas de sombra vistas a través de un colador; al lado, la imagen que proyectan las hojas de un árbol sobre una superficie durante un eclipse Antoni Cladera / Banco de imágenesY funciona con cualquier pequeño hueco que puedas imaginar desde el que formas con la mano al juntar los dedos pulgar e índice los agujeros de un colador de cocina. Poder observar y fotografiar estos efectos es uno de esos regalos discretos que ofrece la naturaleza a quien decide observar un poco más despacio. Cuando el Sol quede completamente oculto, también merecerá la pena observar el horizonte, ya que durante la totalidad aparece un crepúsculo de 360º alrededor del observador, como si el amanecer y el atardecer estuvieran ocurriendo al mismo tiempo en todas las direcciones.Sobre nuestras cabezas, mientras tanto, la oscuridad permite que empiecen a hacerse visibles algunos de los planetas y las estrellas más brillantes. Durante el eclipse del 12 de agosto podrían llegar a distinguirse algunos planetas, siempre que las condiciones atmosféricas, la transparencia del cielo y su posición sobre el horizonte lo permitan.Por todo esto, cuando prepares y planifiques las fotografías que te gustaría conseguir durante este eclipse, no olvides reservar unos instantes para mirar al suelo y documentar también lo que sucede a tu alrededor. Porque la historia de un eclipse no solo se escribe en el cielo: también aparece sobre el suelo, transforma el paisaje y queda reflejada en los rostros de quienes levantaron la vista para contemplarlo.Jessica Rojas Astrofotógrafa Astrofotógrafa especializada en Luna y Sol. Autora de ‘Astrofotografía de Luna’, coautora de ‘Una mirada fotográfica a España’ y ponente habitual en congresos de fotografía y astronomía. Cuando pensamos en fotografiar un eclipse solar total , lo primero que nos viene a la cabeza es una imagen del Sol completamente oculto por la Luna, rodeado por la delicada corona solar. Los más entendidos pueden imaginar las ‘perlas de Baily’ o la cromosfera, pero casi todos tenemos una imagen clara en la mente. Es lógico: este eclipse será el gran protagonista del año 2026 y todos querremos guardar fotografías en nuestras cámaras y teléfonos (prepárate para ver un manto de manos levantadas con el móvil apuntando al Sol). Pero existen otras historias que también merecen ser contadas, como los efectos y las emociones que genera un eclipse total de Sol en el entorno y en los seres vivos que lo habitamos. Durante la totalidad, la luz disminuye de forma drástica y el paisaje queda sumido en una oscuridad semejante a la de un crepúsculo, pero no es lo único. También cambian el paisaje, la temperatura y el comportamiento de los animales , e incluso la forma en que reaccionamos quienes tenemos la suerte de presenciarlo. Y muchas de las imágenes más emocionantes de ese día quizá no necesiten apuntar al Sol.El eclipse empieza mucho antes de la totalidadA medida que la Luna va cubriendo el disco solar, el paisaje comienza a adquirir un aspecto mágico difícil de describir. La luz pierde poco a poco su calidez habitual y el entorno parece envuelto en una especie de claridad metálica, casi irreal. Las sombras se vuelven más definidas, los contrastes aumentan y la sensación es extraña: todavía es de día, pero nuestro cerebro empieza a percibir que algo no encaja. Es el momento en el que todos levantamos la vista hacia el Sol y la mantenemos ahí hasta que todo termina, pero también deberíamos bajarla para observar con atención lo que sucede a nuestro alrededor.Una calle, un bosque, una montaña o un campo iluminados por esa luz tan peculiar cuentan una parte de la historia que casi nunca aparece en las fotografías del eclipse: la atmósfera que se crea alrededorEn los instantes inmediatamente anteriores y posteriores a la totalidad pueden aparecer las misteriosas bandas de sombra. Es un fenómeno que sorprende incluso a muchas personas aficionadas a la astronomía. La explicación más aceptada relaciona su formación con la turbulencia de la atmósfera terrestre, que refracta la luz del finísimo creciente solar visible justo antes y después de la totalidad. Aun así, algunos aspectos de su formación y comportamiento continúan siendo objeto de investigación. Las bandas de sombra pueden aparecer en superficies planas y lisas, como el suelo o la chapa de un coche de color claro. Son unas finísimas ondulaciones de luz y oscuridad proyectadas que se desplazan rápidamente y generan un efecto muy similar al reflejo del agua de una piscina sobre el techo. Estas bandas duran muy poco tiempo, aunque su existencia y visibilidad pueden variar de un eclipse a otro, y pueden fotografiarse sin filtro solar siempre que la cámara apunte hacia la superficie y no directamente al Sol. La mayoría de la gente se las pierde porque durante esos segundos no puede apartar la vista del Sol eclipsado.Dónde buscar las bandas de sombraSi quieres intentar documentarlas, busca una superficie lisa y clara: una acera, una pared blanca, una sábana extendida en el suelo o una carretera de color uniforme pueden ayudarte a que el fenómeno sea más visible. Tener la cámara preparada de antemano resulta fundamental, porque desaparecen tan rápido como llegan. Incluso un pequeño vídeo puede ser más interesante que una fotografía, ya que permite apreciar el movimiento ondulante de estas esquivas bandas de luz. Además, existe otro pequeño fenómeno poco conocido que suele arrancar sonrisas a quienes lo descubren por primera vez: la proyección del Sol parcialmente eclipsado a través de pequeños huecos, como si se tratara de una cámara estenopeica. Si observas el suelo bajo un árbol, por ejemplo, comprobarás que los pequeños huecos entre las hojas actúan como diminutas cámaras estenopeicas. En lugar de proyectar círculos de luz, cada uno dibuja la silueta del Sol parcialmente eclipsado. Decenas, cientos o incluso miles de eclipses en miniatura cubrirán el suelo bajo tus pies.En la imagen principal, las Perlas de Baily en un eclipse solar (Antoni Cladera); abajo, las bandas de sombra vistas a través de un colador; al lado, la imagen que proyectan las hojas de un árbol sobre una superficie durante un eclipse Antoni Cladera / Banco de imágenesY funciona con cualquier pequeño hueco que puedas imaginar desde el que formas con la mano al juntar los dedos pulgar e índice los agujeros de un colador de cocina. Poder observar y fotografiar estos efectos es uno de esos regalos discretos que ofrece la naturaleza a quien decide observar un poco más despacio. Cuando el Sol quede completamente oculto, también merecerá la pena observar el horizonte, ya que durante la totalidad aparece un crepúsculo de 360º alrededor del observador, como si el amanecer y el atardecer estuvieran ocurriendo al mismo tiempo en todas las direcciones.Sobre nuestras cabezas, mientras tanto, la oscuridad permite que empiecen a hacerse visibles algunos de los planetas y las estrellas más brillantes. Durante el eclipse del 12 de agosto podrían llegar a distinguirse algunos planetas, siempre que las condiciones atmosféricas, la transparencia del cielo y su posición sobre el horizonte lo permitan.Por todo esto, cuando prepares y planifiques las fotografías que te gustaría conseguir durante este eclipse, no olvides reservar unos instantes para mirar al suelo y documentar también lo que sucede a tu alrededor. Porque la historia de un eclipse no solo se escribe en el cielo: también aparece sobre el suelo, transforma el paisaje y queda reflejada en los rostros de quienes levantaron la vista para contemplarlo.Jessica Rojas Astrofotógrafa Astrofotógrafa especializada en Luna y Sol. Autora de ‘Astrofotografía de Luna’, coautora de ‘Una mirada fotográfica a España’ y ponente habitual en congresos de fotografía y astronomía.  

Cuando pensamos en fotografiar un eclipse solar total, lo primero que nos viene a la cabeza es una imagen del Sol completamente oculto por la Luna, rodeado por la delicada corona solar. Los más entendidos pueden imaginar las ‘perlas de Baily’ o la cromosfera, … pero casi todos tenemos una imagen clara en la mente. Es lógico: este eclipse será el gran protagonista del año 2026 y todos querremos guardar fotografías en nuestras cámaras y teléfonos (prepárate para ver un manto de manos levantadas con el móvil apuntando al Sol).

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