Lamine tiene razón: ¡cómo juega el Betis!

Mi compañero y amigo Florencio Ordóñez me permitirá que utilice una expresión o apelativo que él acuñó hace tiempo sobre la marcha del Betis: ¡El Betis es un cohete! El club realmente despegó ya hace unos años, con esa estabilidad institucional y deportiva que han elevado el nivel de todas sus áreas, incluyendo la exigencia del aficionado, cliente por un lado y razón de ser general de lo que es un equipo de fútbol. Mano que se tiende en las malas y azote para que nadie ronee (ahora dicen farmear aura) demasiado en las buenas. Con las bases asentadas y poniendo las piedras muy poquito a poco, porque crecer cuando ya estás arriba es mucho más complejo, no podemos dudar ahora que ese cohete ha despegado y va a la velocidad de la luz. Algunos pueden decir que es muy pronto para sacar conclusiones y que las distancias con cinco jornadas disputadas no son definitorias, pero este Betis, tercero, con cuatro victorias de cinco partidos en Liga, más la de Champions, camina con paso firme para asegurar una cuarta plaza con un dueño seguro: el propio Betis . No se atisba ningún competidor para los hombres de Manuel Pellegrini, toda vez que el Villarreal, el único por presupuesto que podría hacerle sombra, no encuentra esa nueva identidad que intenta implantar Iñigo Pérez. Precisamente el anterior entrenador del Rayo era una de las opciones que se barruntaban por Heliópolis antes de sentarse con Pellegrini a renovar. Un año más. Poco nos parece ahora, aunque el camino es largo y entiendo que las miradas cortoplacistas no sirven de nada. Como tampoco prejuzgar los mercados de fichajes antes de que la pelota eche a rodar. Las notas se pondrán más adelante, pero es indiscutible que el entrenador del Betis, genio en la gestión de recursos, tiene más que nunca. Y, encima, todos contribuyen.Porque el buen técnico no es simplemente el que consigue resultados, sino el que hace mejor a los futbolistas bajo su mando . Los Riquelme o Deossa, que hasta hace un cuarto de hora no servían para nada bajo la tutela del mismo jefe, están comenzando a aportar y se espera que vayan a mucho más. La hierba pone a cada uno en su sitio y Pellegrini suele ser justo con sus hombres, además de ayudar en lo posible a que encuentren su lugar. Aunque haga falta tiempo. Se le criticó que apostase por el colombiano cuando el club quería hacer caja con él y que encima reclamase un pivote físico cuando sabía que no tenían espacio, teniendo en cuenta que la vuelta de Dani Ceballos ya estaba cerrada. Otra vez nos vamos al tiempo. Ya veremos si tenía razón o no el chileno en su reclamación . Con Marc Roca viviendo una segunda juventud y el poso que va ganando Facundo no sabemos hasta qué punto es necesario (Pellegrini pensaba en cómo competir en Champions), pero si algo tiene el experimentado técnico es que rara vez tropieza en su análisis. Lo que no podemos discutir es que el Betis tiene un centro del campo de un nivel excelso . Donde se cuecen los partidos posee tantas alternativas que cada cambio desmonta a los rivales. Si busca fuerza, con Roca, Deossa o Facundo la encuentra. Si quiere magia, comenzando por el renacido Isco, pasando por Ceballos, Fornals, Fidalgo y Lo Celso. Cambia camisetas. El nivel de imaginación y creatividad se mantiene con piernas frescas. Imparable. Y para correr y definir ya aparecen los Abde, Antony o sus hombres en punta, con una competencia sana por elevar el nivel anotador y de puntería del equipo.Esto es el Betis actual . Normal que el aficionado esté con una ilusión desbordante y esperando que llegue el siguiente compromiso de Liga. Parece que nada puede detener al conjunto verdiblanco en estos momentos. Incluso, el clásico aviso de no relajarse les llegó de forma contundente ante el Levante. Mejor así. Una lección dolorosa es mejor que pequeñas decepciones. La Champions está para soñar y hacerse un nombre incluso más importante en Europa . La Liga, para dejar claro que las cosas no suceden de forma casual. Esto no es flor de un día. Se sentaron las bases de un proyecto a largo plazo en su momento y ahora florece como si no costase. Han invertido menos de lo deseado o, mejor dicho, se han gastado los recursos económicos en mantener a sus estrellas con un año más de sabiduría. Es el año del Betis, no tengo dudas . Continuando en esta línea repetirá clasificación para la Champions, hará un papel destacado en la propia competición continental y habrá que ver cómo van los sorteos con la Copa. Es el equipo a seguir en España fuera de los clásicos. Valles, porterazo; Natan, mariscal; Abde, imparable; e Isco, qué decir de quien siente tanto el fútbol que no dará su brazo a torcer hasta demostrar que él siempre vuelve, por dura que haya sido su infernal recuperación. Qué nivel de plantilla tiene el conjunto verdiblanco. Si a Lamine le gusta ver el Betis será por algo. Los que saben de esto, rara vez se equivocan. ¿Es así o no, Manuel Pellegrini? Mi compañero y amigo Florencio Ordóñez me permitirá que utilice una expresión o apelativo que él acuñó hace tiempo sobre la marcha del Betis: ¡El Betis es un cohete! El club realmente despegó ya hace unos años, con esa estabilidad institucional y deportiva que han elevado el nivel de todas sus áreas, incluyendo la exigencia del aficionado, cliente por un lado y razón de ser general de lo que es un equipo de fútbol. Mano que se tiende en las malas y azote para que nadie ronee (ahora dicen farmear aura) demasiado en las buenas. Con las bases asentadas y poniendo las piedras muy poquito a poco, porque crecer cuando ya estás arriba es mucho más complejo, no podemos dudar ahora que ese cohete ha despegado y va a la velocidad de la luz. Algunos pueden decir que es muy pronto para sacar conclusiones y que las distancias con cinco jornadas disputadas no son definitorias, pero este Betis, tercero, con cuatro victorias de cinco partidos en Liga, más la de Champions, camina con paso firme para asegurar una cuarta plaza con un dueño seguro: el propio Betis . No se atisba ningún competidor para los hombres de Manuel Pellegrini, toda vez que el Villarreal, el único por presupuesto que podría hacerle sombra, no encuentra esa nueva identidad que intenta implantar Iñigo Pérez. Precisamente el anterior entrenador del Rayo era una de las opciones que se barruntaban por Heliópolis antes de sentarse con Pellegrini a renovar. Un año más. Poco nos parece ahora, aunque el camino es largo y entiendo que las miradas cortoplacistas no sirven de nada. Como tampoco prejuzgar los mercados de fichajes antes de que la pelota eche a rodar. Las notas se pondrán más adelante, pero es indiscutible que el entrenador del Betis, genio en la gestión de recursos, tiene más que nunca. Y, encima, todos contribuyen.Porque el buen técnico no es simplemente el que consigue resultados, sino el que hace mejor a los futbolistas bajo su mando . Los Riquelme o Deossa, que hasta hace un cuarto de hora no servían para nada bajo la tutela del mismo jefe, están comenzando a aportar y se espera que vayan a mucho más. La hierba pone a cada uno en su sitio y Pellegrini suele ser justo con sus hombres, además de ayudar en lo posible a que encuentren su lugar. Aunque haga falta tiempo. Se le criticó que apostase por el colombiano cuando el club quería hacer caja con él y que encima reclamase un pivote físico cuando sabía que no tenían espacio, teniendo en cuenta que la vuelta de Dani Ceballos ya estaba cerrada. Otra vez nos vamos al tiempo. Ya veremos si tenía razón o no el chileno en su reclamación . Con Marc Roca viviendo una segunda juventud y el poso que va ganando Facundo no sabemos hasta qué punto es necesario (Pellegrini pensaba en cómo competir en Champions), pero si algo tiene el experimentado técnico es que rara vez tropieza en su análisis. Lo que no podemos discutir es que el Betis tiene un centro del campo de un nivel excelso . Donde se cuecen los partidos posee tantas alternativas que cada cambio desmonta a los rivales. Si busca fuerza, con Roca, Deossa o Facundo la encuentra. Si quiere magia, comenzando por el renacido Isco, pasando por Ceballos, Fornals, Fidalgo y Lo Celso. Cambia camisetas. El nivel de imaginación y creatividad se mantiene con piernas frescas. Imparable. Y para correr y definir ya aparecen los Abde, Antony o sus hombres en punta, con una competencia sana por elevar el nivel anotador y de puntería del equipo.Esto es el Betis actual . Normal que el aficionado esté con una ilusión desbordante y esperando que llegue el siguiente compromiso de Liga. Parece que nada puede detener al conjunto verdiblanco en estos momentos. Incluso, el clásico aviso de no relajarse les llegó de forma contundente ante el Levante. Mejor así. Una lección dolorosa es mejor que pequeñas decepciones. La Champions está para soñar y hacerse un nombre incluso más importante en Europa . La Liga, para dejar claro que las cosas no suceden de forma casual. Esto no es flor de un día. Se sentaron las bases de un proyecto a largo plazo en su momento y ahora florece como si no costase. Han invertido menos de lo deseado o, mejor dicho, se han gastado los recursos económicos en mantener a sus estrellas con un año más de sabiduría. Es el año del Betis, no tengo dudas . Continuando en esta línea repetirá clasificación para la Champions, hará un papel destacado en la propia competición continental y habrá que ver cómo van los sorteos con la Copa. Es el equipo a seguir en España fuera de los clásicos. Valles, porterazo; Natan, mariscal; Abde, imparable; e Isco, qué decir de quien siente tanto el fútbol que no dará su brazo a torcer hasta demostrar que él siempre vuelve, por dura que haya sido su infernal recuperación. Qué nivel de plantilla tiene el conjunto verdiblanco. Si a Lamine le gusta ver el Betis será por algo. Los que saben de esto, rara vez se equivocan. ¿Es así o no, Manuel Pellegrini?  

Alberto Fernández

Mi compañero y amigo Florencio Ordóñez me permitirá que utilice una expresión o apelativo que él acuñó hace tiempo sobre la marcha del Betis: ¡El Betis es un cohete! El club realmente despegó ya hace unos años, con esa estabilidad institucional y deportiva … que han elevado el nivel de todas sus áreas, incluyendo la exigencia del aficionado, cliente por un lado y razón de ser general de lo que es un equipo de fútbol. Mano que se tiende en las malas y azote para que nadie ronee (ahora dicen farmear aura) demasiado en las buenas. Con las bases asentadas y poniendo las piedras muy poquito a poco, porque crecer cuando ya estás arriba es mucho más complejo, no podemos dudar ahora que ese cohete ha despegado y va a la velocidad de la luz. Algunos pueden decir que es muy pronto para sacar conclusiones y que las distancias con cinco jornadas disputadas no son definitorias, pero este Betis, tercero, con cuatro victorias de cinco partidos en Liga, más la de Champions, camina con paso firme para asegurar una cuarta plaza con un dueño seguro: el propio Betis. No se atisba ningún competidor para los hombres de Manuel Pellegrini, toda vez que el Villarreal, el único por presupuesto que podría hacerle sombra, no encuentra esa nueva identidad que intenta implantar Iñigo Pérez. Precisamente el anterior entrenador del Rayo era una de las opciones que se barruntaban por Heliópolis antes de sentarse con Pellegrini a renovar. Un año más. Poco nos parece ahora, aunque el camino es largo y entiendo que las miradas cortoplacistas no sirven de nada. Como tampoco prejuzgar los mercados de fichajes antes de que la pelota eche a rodar. Las notas se pondrán más adelante, pero es indiscutible que el entrenador del Betis, genio en la gestión de recursos, tiene más que nunca. Y, encima, todos contribuyen.

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