
Manuel Carrasco sonríe cuando cae en la cuenta de que la edición de su nuevo disco, el décimo de su carrera, Pueblo Salvaje I (desde el 29 de mayo), competirá con la presencia en España de dos especialistas en acaparar atención y reunir a miles de personas, el Papa y Bad Bunny. Lo del onubense tampoco está nada mal: en unas semanas llenará cuatro días (13, 14, 19 y 20 de junio) el estadio sevillano de La Cartuja, 260.000 entradas, con un repertorio diferente cada noche.
El artista onubense, que llenará cuatro estadios de La Cartuja y publica disco, reflexiona sobre los prejuicios hacia él, la deriva política y el dolor que le provocó una decisión de este periódico 
Manuel Carrasco sonríe cuando cae en la cuenta de que la edición de su nuevo disco, el décimo de su carrera, Pueblo Salvaje I (desde el 29 de mayo), competirá con la presencia en España de dos especialistas en acaparar atención y reunir a miles de personas, el Papa y Bad Bunny. Lo del onubense tampoco está nada mal: en unas semanas llenará cuatro días (13, 14, 19 y 20 de junio) el estadio sevillano de La Cartuja, 260.000 entradas, con un repertorio diferente cada noche.
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