“No querían oír ni a niños ni a padres”: lo que la jueza obvió en el caso de abusos a 11 menores en un colegio del Opus

Exterior del colegio El Vedat en la localidad valenciana de Torrent.

EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es

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 Un juzgado de instrucción cita a dos profesores como investigados y pide que testifiquen los progenitores en Torrent. La Audiencia Provincial de Valencia reabrió el caso en abril tras poner en duda el trabajo de jueces y Guardia Civil  

EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es

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Cuando la Audiencia Provincial pidió el 10 de abril reabrir la causa por un posible delito de agresión sexual a menores de 16 años archivada por el juzgado de instrucción 1 de Torrent, la madre de dos de los niños afectados no se lo creía. “Las abogadas nos dijeron que nos tomáramos unos días para mirar el auto con calma. Según iba pasando las páginas me decía: ‘¿En serio? ¿Está pasando de verdad?’ Fue un alivio y una alegría, pero vivo en el terror de que vuelva a pasar lo mismo porque todo vuelve al juzgado cuyo trabajo ha criticado la Audiencia Provincial”, cuenta sentada junto a su marido en Valencia. Los hechos, que se remontan a 2023, se localizan, según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, en el Colegio Fomento El Vedat, un centro vinculado al Opus Dei en Torrent (Valencia). Un centro con más de 6.000 alumnos. Los denunciaron siete familias —con hijos en edades comprendidas entre los cuatro y los siete años— a partir de enero de 2024. Habría 11 alumnos afectados. Esta madre resume así su periplo hasta hoy: “Todo el proceso ha sido horroroso. Es duro que a tus hijos les pase algo así y luego que la respuesta del colegio siempre haya sido la misma: imposible, aquí no ha podido suceder”.

“Los niños deben ser oídos”, ordenó el auto de la Audiencia Provincial de abril que aludió, además, a una “deriva judicial” y calificó de “sesgada y partidaria” la testifical del centro escolar. En las denuncias se recogen frases que varios de esos niños les contaron a a sus padres. Uno de esos niños le contó a su padre que había sufrido agresiones sexuales por parte de un señor al que describía como “bajito, calvo, feo y camisa de cuadros verde”. Una madre cuenta que su hijo, “en reiteradas ocasiones” le habló de “un señor al que llama Don P. [en este artículo se ha omitido el nombre completo]: Don P. me chupa la pilila todos los días en el comedor”. También añadió: “un señor con camisa de cuadros me enseña el pito y lo tiene muy grande”. Otro, a preguntas de su madre, le confesó hasta agresiones físicas en el aula estando a solas: “un señor bajito y calvo con camisa de cuadros me pegó en el pito con un estuche y me ató las piernas con celo”. A la Guardia Civil, además, le contó que este profesor le dijo “que no se lo contara a nadie”. Otro de los niños, según recoge la denuncia, contó en casa a sus padres: “Un señor me lleva al baño y me chupa el pito y me obliga a tocárselo”.

Algunos de esos niños, en otoño de 2023, empezaron a quejarse, en un principio, de agresiones físicas por parte de Lucas [nombre ficticio] un compañero de clase de cuatro años especialmente violento (que fue expedientado por el colegio y derivado a servicios psicológicos). Tenían terror, no querían entrar al cole. Uno de esos niños le confesó a su madre: “Me ha dicho Lucas que si te frotas el pito sale un líquido blanco y si te la tocas hace cosquillas”. Esta madre se lo comentó, angustiada, a varias otras. Y estas en casa empezaron a preguntar a sus hijos y, por lo que recoge la denuncia, que fue remitida en un principio a Fiscalía de Menores, varios de ellos contaron que este niño “bajaba los pantalones a un compañero y se la meneaba” y que, debajo de la mesa del comedor “les chupa la chufa a los demás”. Según el relato de uno de ellos, cuando la monitora lo pilla lo “castiga contra la pared”.

“Pensamos que ese tipo de lenguaje y comportamientos, en niños tan pequeños, solo podían producirse bien porque se lo habían visto hacer a algún adulto, bien porque se lo había hecho algún adulto”, cuenta la madre que se ha reunido con este periódico. En las semanas siguientes (noviembre de 2023), tras alertar al colegio, en dirección les insisten, siempre según esta madre, que “son cosas de niños y que posiblemente lo han visto en pantallas y que harían averiguaciones”. Los niños en casa empezaron a relatar a sus padres felaciones y abusos por parte de adultos, en el comedor, los baños, el aula y un lugar llamado “la guarida” [una zona del patio de infantil con visibilidad reducida]. Algunos de esos niños, incluso, reproducían las masturbaciones en el domicilio. Es cuando las familias deciden denunciar. Y vuelven a hablar con el colegio, donde les repiten que es “imposible”, que ningún adulto hombre tiene acceso al patio y al comedor de infantil y que tomarán medidas como “cerrar los baños con llaves”.

La instrucción del juzgado número 1 de Torrent concluyó que no existían “indicios suficientes para considerar ni probado la existencia de abuso sexual contra los menores ni tampoco para poder dirigir la causa contra una persona en concreto a la vista de la falta de concreción de los datos para poder identificar al supuesto autor”. Los niños mencionaron en sus conversaciones con los padres, recogidas más tarde en las denuncias, a al menos cuatro adultos diferentes. En sus relatos es recurrente la descripción de alguien “bajo, calvo y que viste camisa de cuadros”. Algunos, además, mencionaron que uno de ellos tiene llaves “de las distintas dependencias”.

Según recordó la Audiencia Provincial en su auto, “pese a que uno de los niños reconoció en un vídeo a uno de los adultos de los que hablaba”, no se prestó “atención alguna a ese indicio”. Ninguno de esos hombres fue llamado a declarar; ni siquiera el que uno de los niños citó con nombre y apellido. La dirección del colegio trasladó desde el principio y así se lo comunicó también a la Guardia Civil que eso era “imposible” porque “el profesorado de infantil está compuesto únicamente por mujeres y ningún hombre tiene acceso ni al patio ni al comedor de infantil”. Este periódico ha intentado recabar la versión de Guillermo Rodríguez-Cid, el director del centro. Pero este ha declinado ofrecerla. “Como se trata de una cuestión que está siendo investigada en sede judicial, por respeto a las familias que han presentado la denuncia, al profesor apartado de sus funciones y a toda la comunidad educativa, vemos mejor no realizar declaraciones”, ha explicado por correo electrónico.

La única persona que fue apartada de manera cautelar por el colegio fue un profesor señalado por los niños, el 8 de marzo de 2024 después de que el diario Las Provincias publicara que el juzgado había comenzado investigaciones. Así lo explicó el director del colegio, que venía siendo alertado por las familias al menos desde noviembre de 2023, en un comunicado a las familias. “Hace un mes, una familia que ya no está en el colegio nos trasladó una situación que presuntamente había sucedido a uno de sus hijos, en el que estaría implicado un profesor de Primaria y que lo habían denunciado a las autoridades. A pesar de que los hechos relatados no resultaban verosímiles, informamos a Inspección Educativa y realizamos unas indagaciones preliminares. No nos consta que estos hechos hayan sucedido. No obstante, ante la inquietud que se haya podido generar, hemos decidido apartar cautelarmente de sus funciones al profesor”. El profesor en cuestión es uno de los que han sido citados como investigados y declarará el 1 de septiembre, el mismo día que el otro profesor, que sigue en el colegio.

La Audiencia Provincial sí considera que hay indicios “plurales, concurrentes y claros” de posibles hechos delictivos susceptibles de ser calificados como “agresión sexual a niños” y además de citar como investigados a los mencionados trabajadores del colegio del Opus Dei , también ha ordenado que tome declaración en calidad de testigos a tres agentes de la Guardia Civil. Para que expliquen “las gestiones que realizaron y en particular las relacionadas con la remisión por el colegio de información sobre adultos relacionados con los niños de infantil, habida cuenta la omisión de información en que incurrió el centro cuando remitió el listado de personal”.

En el auto del 28 de abril con el que la jueza de instrucción del juzgado de Torrent acuerda la reapertura de la causa, requiere al colegio que identifique a “dos empleados de mantenimiento” y a “los restantes varones con y sin acceso al patio infantil en los cursos 2022-2023 y 2023-2024 así como a todos los cuales hicieron mención los testigos”, señala el auto, al que ha tenido acceso este periódico, tras el tirón de orejas de la Audiencia Provincial.

También requiere, esta vez sí, que se elabore “un dossier fotográfico con los nombres de las personas cuyos relatos hacen referencia los niños” y que en la Cámara Gesell (una sala protegida y especializada para declaraciones de menores) se practique “un reconocimiento fotográfico”. Mientras, han pasado ya dos años y medio desde que los menores relataran las supuestas felaciones, masturbaciones y abusos a sus padres. El juzgado también ha citado a declarar como testigos a partir del 22 de junio a los padres de cinco menores; que tampoco nunca fueron escuchados. “Es lo que nos daba rabia: que no querían oír ni a los niños ni a los padres”, cuenta la madre que habló con este periódico.

Siempre según las diligencias de instrucción los informes del médico forense concluían que uno de los niños no presentaba “las capacidades cognitivas necesarias para esclarecer los hechos”. En el caso de otro “su alta deseabilidad social podría condicionar su testimonio” y otro “no aporta información clara” y otro más “realiza un relato no creíble”.

Según la documentación a la que ha tenido acceso EL PAÍS solo fueron citados dos de los menores para la realización de la Gesell. La madre afirma que sus abogadas la solicitaron tres veces y que la psicóloga forense que descartó la Gesell es la misma que finalmente la llevó a cabo. Es otro de los aspectos criticados por la Audiencia Provincial. “No puede sobreseerse un procedimiento por denuncia de agresiones sexuales a múltiples niños pequeños, por parte de personas fácilmente identificables porque, del examen por una psicóloga de dos de los 11 menores a que hace referencia la noticia criminis, dicha perito, diga que el relato de uno de tales dos menores, es, según su parece, no creíble, y que, el otro es muy pequeño y es probable que sea sugestionable”, escribió en su auto.

Ahora, la jueza de instrucción de Torrent ha ordenado que se exploren “a todos los menores que aún no lo han sido [9 de 11]”. En el auto de reapertura del procedimiento, de hecho, escribe textualmente: “Deberá verificarse por psicólogo forense distinto a [se cita a la que hizo el informe en las diligencias anteriores] designándose perito más experta atendida la especial formación que se requiere para tratamiento, atención psicológica y exploración de niños de tan cortísimas edades”.

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