‘Zapping’ por los canales evangélicos de Brasil: pastores con millones de fieles en YouTube y un negocio al alza 

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Antes de que el cielo empiece a clarear en Brasil, el obispo evangélico Bruno Leonardo cuelga en YouTube un vídeo en el que predica y reza por sus seguidores. En cosa de horas suele sumar un par de millones de visualizaciones y cientos de miles de comentarios. Esas cifras dan una idea del colosal tamaño del universo audiovisual evangélico en este país profundamente creyente. El predicador arrancó esta semana con un mensaje en el que anima a los fieles a no perder la fe en sí mismos, a desterrar la angustia, la tristeza, la ansiedad y la depresión. Bruno Leonardo, que como marca de la casa luce un llamativo tupé y graba sus vídeos en un anodino plano hogareño, atesora 76 millones de inscritos en su canal de YouTube, más que ningún otro evangélico en Brasil.

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 La programación incluye sermones, testimonios, concursos, baladas cristianas y grandes facilidades para donar  

Antes de que el cielo empiece a clarear en Brasil, el obispo evangélico Bruno Leonardo cuelga en YouTube un vídeo en el que predica y reza por sus seguidores. En cosa de horas suele sumar un par de millones de visualizaciones y cientos de miles de comentarios. Esas cifras dan una idea del colosal tamaño del universo audiovisual evangélico en este país profundamente creyente. El predicador arrancó esta semana con un mensaje en el que anima a los fieles a no perder la fe en sí mismos, a desterrar la angustia, la tristeza, la ansiedad y la depresión. Bruno Leonardo, que como marca de la casa luce un llamativo tupé y graba sus vídeos en un anodino plano hogareño, atesora 76 millones de inscritos en su canal de YouTube, más que ningún otro evangélico en Brasil.

Antes de despedirse, una invitación: “Pido a mis ovejas que vayan a mi perfil de Instagram”. Allí pueden ver a este siervo de Dios en un reciente reparto de ayuda alimentaria para 3.000 familias en una ciudad de Bahía, en el Brasil más necesitado. Anuncia también un próximo encuentro en persona en un estadio de Fortaleza.

Un paseo haciendo zaping por los canales de televisión y YouTube de algunos de los principales pastores, pastoras e Iglesias neopentecostales de Brasil ofrece un menú de lo más diverso, para fieles de todo tipo. Una comunidad creciente y codiciada por políticos y empresas.

A mediodía, el obispo Jadson Santos presenta un programa en el canal oficial de la Iglesia Universal del Reino de Dios, una congregación con poder, dinero, una majestuosa sede réplica del tempo de Salomón y hasta un partido político, Republicanos.

El pastor Santos repasa las catástrofes naturales de los últimos días —los terremotos de Colombia e Indonesia, la erupción del Etna en Italia, un tifón en China— antes de avisar a los espectadores de que “esto aún no es el apocalipsis”. Pero sí insta a los creyentes a decidir dónde quieren “pasar la eternidad” y a “rezar por los que cayeron en el pecado”.

Da paso luego a los testimonios, esenciales en el proselitismo evangélico. Una joven pareja sube al escenario, ella toma la palabra para contar cómo han cambiado sus vidas desde que abrazaron la fe. Atrás quedaron la miseria absoluta y la vergüenza de pedir ayuda para comer. Lograron enderezar sus vidas, ahora no les falta de nada a ellos ni a su hijo. Regentan un amplio salón de peluquería gracias a que “el Señor lo diseñó todo”. Un mensaje poderoso para cualquiera entre los 50 millones de pobres brasileños.

Para la teología de la prosperidad, principal artífice de que la católica América Latina sea cada día más evangélica, hacerse rico no es ya pecado, sino virtud. Sanear las cuentas familiares para prosperar, para cumplir un designio divino. “Desde que entregué mi alma a Jesús hace cuatro años, gano en un mes lo que ganaba en tres años”, relata en pantalla un converso que ha triunfado en el sector inmobiliario. La siguiente pareja relata que ha logrado comprarse un apartamento en la playa como inversión…

Brasil tiene oferta religiosa para todos los públicos imaginables. La Iglesia Bola de Neve contrasta con la pía estética de la mencionada Iglesia Universal. Es fácil de distinguir a sus pastores y pastoras porque predican sobre una tabla de surf que hace las veces de altar, visten camisetas playeras y los acompañan bandas con guitarras eléctricas. “De aburrimiento esta Iglesia no muere”, decía el último domingo uno de los predicadores.

En aquel culto, que se puede seguir por YouTube como los de cientos de congregaciones, hubo tiempo para orar por una pareja a punto de separarse, intentar “reclutar obreros para servir al señor”, anunciar la vigilia de las mujeres, una jornada de bautismo y promocionar un futuro encuentro de fin de semana dedicado a Dios y el running. Para Bola de Neve, correr en grupo también puede convertirse en un camino hacia la salvación de las almas.

Tras tres horas de sermones, testimonios y música rockera, el pastor menciona las ofrendas de animales hace 3.000 años y avisa: “No estoy pidiendo dinero, solo enseño principios espirituales”. Recuerda entonces que “al señor se le ofrece lo mejor” y que el diezmo se puede depositar en las cajas de toda la vida o hacer el pago vía tarjeta de crédito, de débito o código QR.

En este universo, los códigos QR sirven para descargarse una aplicación que ofrece la Biblia comentada, para buscar el templo más próximo de una denominación o navegar con facilidad entre los perfiles de estos apóstoles digitales en las distintas redes sociales.

Aunque claramente dominan los hombres, en ocasiones el ministerio es asunto de pareja, de matrimonios. Entre las voces femeninas, destaca últimamente la pastora Helena Raquel, que en mayo sacudió los pilares de la comunidad evangélica y se convirtió en noticia nacional.

Durante un congreso de misioneros denunció públicamente a los pastores que, cuando una víctima de violencia machista les pide ayuda, le recomiendan rezar por el agresor y callar para evitar cualquier escándalo. Su llamamiento a romper el silencio y ese tabú, proclamado con la potencia que muestran ella y sus colegas en el púlpito, cayeron como una bomba atómica. Y viralizaron. La predicadora está embarcada en la misión de potenciar el liderazgo de la mujer cristiana mientras escribe y vende libros.

La programación matutina del canal televisivo Rede Gospel, de la Iglesia Renascer, sería muy parecida a la de cualquier canal generalista si no fuera por la temática y porque junto al presentador-fundador, el obispo Estevam Hernandes, se ve a tres hombres que “rezan por nosotros”. El quiz del día pregunta: “¿en qué ciudad intentaron matar a Jesús tirándolo por un precipicio?” (respuesta: Nazaret, según Lucas 4.29). También se pueden escuchar testimonios de redención y saltar de ahí al sorteo de un exprimidor de fruta. Todo intercalado de números musicales con baladas cristianas que recuerdan a los vídeos de MTV en versión cristiana.

Cada día, al caer la tarde en Brasil, el obispo de los 76 millones de seguidores en YouTube publica un nuevo vídeo, fiel a su costumbre de “comenzar el día rezando y terminarlo dando las gracias”. A medianoche, difundirá un tercero. Encabezados todos por la misma sugerencia, “envíe esta oración a sus contactos”. Y así, clic a clic, nuevos internautas, nuevos espectadores, se suman al rebaño.

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