Sánchez rebaja la tensión con el PNV y pide ocho años más de Gobierno

Habló Alberto Núñez Feijóo en su duelo de este miércoles en el Congreso con Pedro Sánchez, le recordó sus últimas derrotas parlamentarias y censuró una vez más que pretenda seguir en La Moncloa “sin mayoría y sin Presupuestos”. Habló luego Maribel Vaquero, portavoz del PNV, quien, metida en la resaca del duro encontronazo de la víspera entre su partido y el PSOE vasco, dejó caer al presidente: “Usted sabrá cómo quiere llegar a la convocatoria electoral, si quiere compañía o no”. Habló, por último, alguien más esporádico, el único diputado de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Alberto Catalán, ovacionado por el PP mientras repasaba el memorial completo del antisanchismo, de la corrupción a las excarcelaciones de presos de ETA, culminado con el clásico “váyase, señor Sánchez” y la exigencia de que convoque elecciones. Y entonces el presidente no se limitó a reiterar que los comicios serán “en tiempo y forma”. Para “ayudar en la reflexión” al diputado conservador, dio un paso adelante y vino a remedar aquello de que si no quieres caldo, dos tazas. O dicho en boca de Sánchez: “Lo que España necesita son otros ocho años de Gobierno progresista”.

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La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, junto a Miguel Tellado (a la izquierda) y Alberto Núñez Feijóo. Los nacionalistas exigen al presidente que “cuide las formas” para mantener su apoyo  

Habló Alberto Núñez Feijóo en su duelo de este miércoles en el Congreso con Pedro Sánchez, le recordó sus últimas derrotas parlamentarias y censuró una vez más que pretenda seguir en La Moncloa “sin mayoría y sin Presupuestos”. Habló luego Maribel Vaquero, portavoz del PNV, quien, metida en la resaca del duro encontronazo de la víspera entre su partido y el PSOE vasco, dejó caer al presidente: “Usted sabrá cómo quiere llegar a la convocatoria electoral, si quiere compañía o no”. Habló, por último, alguien más esporádico, el único diputado de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Alberto Catalán, ovacionado por el PP mientras repasaba el memorial completo del antisanchismo, de la corrupción a las excarcelaciones de presos de ETA, culminado con el clásico “váyase, señor Sánchez” y la exigencia de que convoque elecciones. Y entonces el presidente no se limitó a reiterar que los comicios serán “en tiempo y forma”. Para “ayudar en la reflexión” al diputado conservador, dio un paso adelante y vino a remedar aquello de que si no quieres caldo, dos tazas. O dicho en boca de Sánchez: “Lo que España necesita son otros ocho años de Gobierno progresista”.

Por pura coincidencia con la agenda parlamentaria, al PNV le tocó su pregunta al presidente solo unas horas después de la bronca con los socialistas vascos por un tuit ofensivo de estos contra el líder jeltzale, Aitor Esteban. No hacía falta que la portavoz Vaquero citara el choque. Latía bajo su discurso cuando reprochó al Gobierno falta de diálogo sobre medidas como el decreto de prórroga de los alquileres, tumbado la víspera en el Congreso con la abstención peneuvista. O el “oportunismo político” de querer introducir en la Constitución el derecho al aborto, que se debatirá este jueves. Como la literalidad de la pregunta era sobre cuáles son las prioridades del Gobierno, Sánchez se acogió a la consabida glosa de los datos económicos y de su política internacional. Aderezado con un pellizco: recordó que algunos grupos se opusieron a la reforma laboral. Tampoco hizo falta que señalase que el PNV fue uno de ellos.

Siempre sin aspereza, Vaquero sacó nuevos reproches en la réplica. Comenzó, como ya había hecho antes Feijóo, por la larga huelga de médicos, que, según dijo, ha provocado la suspensión de 8.000 operaciones en Euskadi. Ya de modo más genérico, reclamó a Sánchez “cuidar las formas” y “altura de miras”. Señaló que el Gobierno no puede limitarse a “levantar un muro contra el fascismo y el trumpismo”, advertencia acompañada de la frase más conciliadora: “Ahí nos va a encontrar siempre”. Y de las amonestaciones se pasó al buen rollo. Sánchez se declaró encantado con la “buena compañía” del PNV, agradeció su “posición constructiva” y presumió de que ha transferido competencias al País Vasco “como nunca en la historia de la democracia”.

Feijóo arrancó su turno con una palabra que últimamente pronuncia a menudo la derecha: “Pucherazo”. Lo dijo a propósito de aquel comité federal del PSOE de hace una década que destituyó a Sánchez como secretario general, cuyas imágenes se han rescatado estos días. Luego sostuvo que el juicio al caso Koldo lo es a todo el Gobierno. Cumplidas las escandalosas referencias de rigor, el líder del PP pasó al tema central: la interminable huelga de médicos. “Usted no tiene la menor idea de sanidad y su ministra es incapaz de gestionar nada”, atacó en referencia a Mónica García, que justo llegaba al hemiciclo con unos minutos de retraso. Sánchez se lo quitó de encima con la displicencia con que trata al líder de la oposición, traspasó la responsabilidad a las comunidades autónomas y remató con una de sus ideas favoritas: “Nosotros gobernamos para la mayoría; ustedes, para los de siempre, para una elite”.

La sesión vivió el segundo intento de la portavoz del grupo popular, Ester Muñoz, de sacar de su perfil técnico al nuevo vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo. El objetivo: arrastrarlo al barro de Ábalos, Koldo y demás inmundicias. El intento volvió a resultar fallido. Cuerpo no pierde la flema, echa el cerrojo e invita a Muñoz a hablarle de cuestiones que “preocupan más a los españoles”. Aunque el PP también cuenta con un plan B, ya en el terreno más propio Cuerpo. Por ahí buscaron puntos débiles su portavoz económico, Juan Bravo, y el especialista en temas energéticos, Guillermo Mariscal.

La sesión avanzaba, el tiempo transcurría y estaba sucediendo algo casi increíble: no se oía ni un insulto. Ayudó que Vox no tuviese ninguna pregunta. Sí la tenía Miguel Tellado. El secretario general del PP se entregó esta vez a la ironía para explayarse en la renuncia de Yolanda Díaz a liderar Sumar “diez minutos antes de que la echaran”. La vicepresidenta segunda optó por ignorarlo, renunció a casi todo el tiempo de réplica y se limitó a reprenderlo: “Estamos aquí para mejorar la vida gente y vamos a seguir haciéndolo a pesar de ustedes”.

Al paisaje habitual de estas sesiones se ha incorporado la notable querencia del diputado popular Jaime de los Santos por las palabras “puta” y “putero”. Siempre imprimiendo la fuerza de los labios a la p inicial, De los Santos las arroja a cada poco contra la ministra de Igualdad, Ana Redondo. Este miércoles logró, en poco más de dos minutos, enlazar las correrías de José Luis Ábalos –“Puta 1, puta 2, puta 3”- con las mafias colombianas que captan a mujeres huidas de Venezuela, los feminicidios en México, la persecución de homosexuales en Senegal y el terrorismo de Hamás. De esa batidora, una conclusión: “Un Gobierno que estuvo liderado por un putero, que sigue estando en su ADN”.

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