El director de la CIA viajó a Moscú para advertir a Putin de que no ataque a ningún país de la OTAN, según el WSJ y CBS

Medios estadounidenses publican que la razón de la visita sorpresa de John Ratcliffe es asegurar al régimen ruso que Washington conoce sus planes de escalada y que debe abandonarlos Leer Medios estadounidenses publican que la razón de la visita sorpresa de John Ratcliffe es asegurar al régimen ruso que Washington conoce sus planes de escalada y que debe abandonarlos Leer  

Medios estadounidenses como The Wall Street Journal, CBS o Bloomberg han publicado que la razón de la visita sorpresa del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú era lanzar una advertencia al régimen de Vladimir Putin sobre sus intenciones de realizar un ataque armado a un país de la OTAN. Donald Trump ha dicho esta misma madrugada que el viaje era «semirutinario» para intentar quitarle la importancia que estos diarios le dan.

The Wall Street Journal, que fue el primero en revelar el propósito real del viaje la pasada madrugada, informa de que Ratcliffe viajó a Moscú para advertir a Putin de que no ataque a ningún país de la OTAN, tras nuevas evaluaciones de la inteligencia estadounidense que concluyen que el presidente ruso podría intentar poner a prueba la resolución de la Alianza con un asalto limitado contra un país aliado en los próximos meses, incluso semanas. Cabe recordar que el último viaje de un director de la CIA a Moscú, el de William Burns, sucedió en noviembre de 2021, meses antes de la invasión a gran escala de Ucrania, también como advertencia.

Las inteligencias europeas y de EEUU señalan al Báltico como la zona más amenazada. El diario precisa que las advertencias se centraron específicamente en Estonia, Letonia y Lituania, los tres miembros de la OTAN que tienen frontera con Rusia. Según la información recopilada, Rusia planea una incursión terrestre de pequeña escala, lo suficientemente grave como para que ya no se considere un sabotaje, pero lo suficientemente limitada para que la Alianza se plantee si debe intervenir.

CBS News, que fue el primero en desvelar la existencia del viaje antes de que se conociera su propósito, aporta detalles adicionales sobre el contexto. Las evaluaciones de inteligencia más recientes indican que el cálculo de riesgo de Putin puede estar cambiando con el actual atasco militar en Ucrania, una guerra que se alarga ya casi cinco años, y los dañinos bombardeos a refinerías rusas por parte de Kiev.

Ahora el autócrata ruso está según esta información más dispuesto a autorizar acciones provocadoras contra miembros de la OTAN, incluyendo operaciones híbridas y otras medidas negables por debajo del umbral de un conflicto militar convencional. La cadena también reveló un detalle significativo sobre la coordinación con Ucrania: antes del viaje, EEUU informó a los responsables ucranianos de que una delegación de alto nivel viajaría a Moscú y pidió a Kiev que suspendiera sus ataques hasta la salida de la delegación de Rusia. El Kremlin confirmó que Ratcliffe se reunió con responsables de la inteligencia rusa pero negó que se hubiera visto con Putin, quien, según el portavoz Dmitry Peskov, fue informado de las conversaciones a posteriori.

Los analistas del Instituto de Estudios sobre la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés), llevan tiempo defendiendo que «Putin continúa mostrando que Rusia no está interesada en negociaciones de paz serias con Ucrania y permanece firme en sus intenciones agresivas hacia los países bálticos. Putin ha intensificado los esfuerzos del Kremlin para crear una base informacional para una futura escalada contra los países bálticos, probablemente como parte de sus intentos más amplios de debilitar a la OTAN».

Fabian Hoffman, investigador de seguridad, asegura en Foreign Policy: «Una operación rusa contra la OTAN comenzaría con una incursión limitada en territorio aliado en un punto percibido como débil, por ejemplo en uno o más de los estados bálticos. Después del ataque inicial, Rusia podría declarar que cualquier intento de recuperar el área ocupada desencadenaría una escalada nuclear«.

Bloomberg publicó esta madrugada, citando a tres fuentes cercanas al Kremlin, que Rusia se está preparando para escalar sus ataques contra Ucrania después de concluir que las negociaciones de paz han llegado a un punto muerto. Según la agencia, Moscú sopesa intensificar los ataques con misiles balísticos de gran potencia contra Kiev, incluyendo el centro de la capital, y contra infraestructuras en otras ciudades ucranianas. Cuatro fuentes cercanas al Kremlin explicaron que, en ausencia de esfuerzos diplomáticos, Moscú ve pocas alternativas a una mayor escalada para alcanzar sus objetivos militares. En realidad, el país que más se ha opuesto a una paz completa en Ucrania ha sido Rusia, que exige una rendición de Kiev sin que militarmente haya conseguido sus objetivos.

El elemento más inquietante del reportaje es la dimensión nuclear: la intensificación de los ataques ucranianos dentro de Rusia ha llevado a un número creciente de funcionarios rusos a creer que Putin podría dar el paso extremo de usar armas nucleares tácticas en Ucrania, aunque Bloomberg precisa que no hay señales de que Rusia esté preparando ese uso. La agencia añade además que Moscú considera cada vez más los ataques ucranianos como ataques de los estados miembros de la OTAN, porque los aliados suministran a Kiev armas e inteligencia, y que la fase actual de hostilidades no es el pico de la escalada militar.

El analista de Seguridad y Defensa Christian J. Ehrlich asegura: «Hace dos años, en una visita a academias de estado mayor europeas, quedaba claro que Rusia podría atacar Europa de manera directa antes de 2030. Se hablaba de una ventana estratégica de 6-7 años. Europa debía rearmarse de manera urgente para recuperar la disuasión convencional, perdida tras el «dividendo de la paz» de los 90. Pero Europa se esta rearmando más rápido de lo que se pensó entonces, y eso tiene nervioso a Rusia. El efecto inmediato es que dicha ventana estratégica se esta cerrando al Kremlin antes de lo esperado, y eso ofrece dos escenarios: Rusia hace una aventura militar a escala limitada, probando la respuesta de Europa y la OTAN. El Báltico sería el escenario mas probable. Y el segundo: Rusia opta por acciones híbridas de zona gris, no necesariamente en el Báltico. Hasta ahora, parece que la opción dos es el camino tomado por el Kremlin. Pero algo saben en Occidente que tiene preocupados a todos».

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