El dorsal 16

La desgracia que azotó al Sevilla FC hace 19 años dejó un dorsal huérfano, que está destinado a ser ocupado por un canterano de pedigrí. Jesús Navas se lo transfirió a Juanlu , el cual siempre ha arrastrado el sambenito de ser su heredero. Un rol que le ha pesado al jugador más que otra cosa, puesto que el contexto en el que se ha visto obligado a desarrollarse no ha sido, ni mucho menos, el más agradecido para su crecimiento. Su sevillismo le ha hecho aguantar con elegancia esta última temporada en la que él quería haber vestido la camiseta del Nápoles. Necesita volar lejos del nido y, finalmente, la Premier le ha cumplido este deseo. Una temporada ha podido portar el 16, aunque afortunadamente hay otro canterano en el equipo que ha dado argumentos de sobra para portar este dorsal con la cabeza alta.Kike Salas es otro de los cachorros que se han convertido en una pieza fundamental de este Sevilla de guerra. Madurando a pasos forzados , con errores, con aciertos, pero sobre todo con personalidad. El moronense va a portar el brazalete de capitán este año y, sin duda, es el que más méritos ha hecho en las últimas temporadas. No es fácil dar la cara en tiempos aciagos siendo producto de la escuela sevillista, pero él se la ha partido para mantener a su equipyo en Primera división.Si bien la cantera sevillista hace tiempo que no da un Navas o un Ramos, es imprescindible cuidar a aquellos que portan el escudo antes de saber atarse los cordones. Las normas de LaLiga y la configuración del fútbol actual hacen que ahora sea aún más imprescindible contar con canteras fuertes, que te liberen del jugo del mercado y sus especulaciones. A Juanlu, desearle lo mejor como sevillista y agradecer el ingreso extra, sin dramas ni culebrones . Y al resto de canteranos señalar que la honradez y la lealtad son la base de cualquier jugador que quiera heredar ese bendito número 16. La desgracia que azotó al Sevilla FC hace 19 años dejó un dorsal huérfano, que está destinado a ser ocupado por un canterano de pedigrí. Jesús Navas se lo transfirió a Juanlu , el cual siempre ha arrastrado el sambenito de ser su heredero. Un rol que le ha pesado al jugador más que otra cosa, puesto que el contexto en el que se ha visto obligado a desarrollarse no ha sido, ni mucho menos, el más agradecido para su crecimiento. Su sevillismo le ha hecho aguantar con elegancia esta última temporada en la que él quería haber vestido la camiseta del Nápoles. Necesita volar lejos del nido y, finalmente, la Premier le ha cumplido este deseo. Una temporada ha podido portar el 16, aunque afortunadamente hay otro canterano en el equipo que ha dado argumentos de sobra para portar este dorsal con la cabeza alta.Kike Salas es otro de los cachorros que se han convertido en una pieza fundamental de este Sevilla de guerra. Madurando a pasos forzados , con errores, con aciertos, pero sobre todo con personalidad. El moronense va a portar el brazalete de capitán este año y, sin duda, es el que más méritos ha hecho en las últimas temporadas. No es fácil dar la cara en tiempos aciagos siendo producto de la escuela sevillista, pero él se la ha partido para mantener a su equipyo en Primera división.Si bien la cantera sevillista hace tiempo que no da un Navas o un Ramos, es imprescindible cuidar a aquellos que portan el escudo antes de saber atarse los cordones. Las normas de LaLiga y la configuración del fútbol actual hacen que ahora sea aún más imprescindible contar con canteras fuertes, que te liberen del jugo del mercado y sus especulaciones. A Juanlu, desearle lo mejor como sevillista y agradecer el ingreso extra, sin dramas ni culebrones . Y al resto de canteranos señalar que la honradez y la lealtad son la base de cualquier jugador que quiera heredar ese bendito número 16.  

Candela Vázquez

La desgracia que azotó al Sevilla FC hace 19 años dejó un dorsal huérfano, que está destinado a ser ocupado por un canterano de pedigrí. Jesús Navas se lo transfirió a Juanlu, el cual siempre ha arrastrado el sambenito de ser su … heredero. Un rol que le ha pesado al jugador más que otra cosa, puesto que el contexto en el que se ha visto obligado a desarrollarse no ha sido, ni mucho menos, el más agradecido para su crecimiento. Su sevillismo le ha hecho aguantar con elegancia esta última temporada en la que él quería haber vestido la camiseta del Nápoles. Necesita volar lejos del nido y, finalmente, la Premier le ha cumplido este deseo. Una temporada ha podido portar el 16, aunque afortunadamente hay otro canterano en el equipo que ha dado argumentos de sobra para portar este dorsal con la cabeza alta.

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