El Gobierno declara la guerra al tabaco con la recaudación de los cigarrillos y vapeadores en máximos históricos

El Gobierno pretende que en España se fume cada vez en menos lugares. El proyecto de ley del tabaco aprobado esta semana por el Consejo de Ministros amplía los espacios sin humo a las terrazas, las playas, las piscinas de uso colectivo y otros espacios al aire libre, endurece las restricciones sobre los cigarrillos electrónicos y eleva la protección de los menores. La reforma, que todavía deberá superar la tramitación parlamentaria, llega espoleada por la inercia de un consumo que está en mínimos históricos y que empuja a seguir desincentivándolo. Pese a ello, Hacienda recauda casi como nunca por la venta de estos productos. En 2025, ingresó más de 7.300 millones de euros, una cifra levemente inferior a la registrada 15 años antes, cuando se anotó el récord histórico.

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 Hacienda ingresó en 2025 más de 7.300 millones de euros por las ventas de tabaco, una de las cifras más altas pese a la caída del consumo  

El Gobierno pretende que en España se fume cada vez en menos lugares. El proyecto de ley del tabaco aprobado esta semana por el Consejo de Ministros amplía los espacios sin humo a las terrazas, las playas, las piscinas de uso colectivo y otros espacios al aire libre, endurece las restricciones sobre los cigarrillos electrónicos y eleva la protección de los menores. La reforma, que todavía deberá superar la tramitación parlamentaria, llega espoleada por la inercia de un consumo que está en mínimos históricos y que empuja a seguir desincentivándolo. Pese a ello, Hacienda recauda casi como nunca por la venta de estos productos. En 2025, ingresó más de 7.300 millones de euros, una cifra levemente inferior a la registrada 15 años antes, cuando se anotó el récord histórico.

La paradoja se explica por la evolución conjunta de los precios y de la fiscalidad. Según las estadísticas de la Agencia Tributaria, en 2025 se consumieron en España 37.501 toneladas de tabaco, frente a las casi 56.000 toneladas de 2010, el año que sirve como referencia por ser el de más recaudación de la serie. Es un descenso superior al 30%. Pese a la caída, el impuesto especial sobre el tabaco generó un total de 7.340 millones de euros el año pasado ―a los que hay que sumar 30 millones de euros por el nuevo impuesto a los vapeadores―, una cantidad casi idéntica a los 7.569 millones de 2010.

Es decir, el tabaco que se vende es cada vez menos, pero el que llega al consumidor es también cada vez más caro y soporta una carga fiscal mayor. El tipo efectivo medio del impuesto, que la Agencia Tributaria mide en euros por kilogramo, ha pasado de 135,26 euros en 2010 a 196,3 euros en 2025, un 45% más. Esa evolución ha permitido a Hacienda mantener sus ingresos prácticamente en máximos históricos pese a que el volumen de tabaco comercializado se haya reducido en aproximadamente un tercio.

La tendencia de menos cantidad y más ingresos se aprecia también en la evolución de las distintas categorías de productos. Los cigarrillos, que siguen concentrando la mayor parte del mercado, son el ejemplo más claro. En 2010 se vendieron 3.439 millones de cajetillas, frente a los 1.959 millones de 2025, un 43% menos. La recaudación asociada a este producto pasó, sin embargo, de 7.240 millones a 6.401 millones de euros, un descenso mucho más moderado.

El descenso de los cigarrillos de toda la vida se ha visto compensado parcialmente por la evolución de las llamadas otras labores del tabaco, una categoría que, en el lenguaje de la Agencia Tributaria, incluye los cigarros y cigarritos ―como puros y puritos―, la picadura o tabaco de liar y otros productos. Su consumo conjunto aumentó de las 7.817 toneladas de 2010 a las 10.078 toneladas de 2025, mientras que la recaudación asociada a estas labores casi se triplicó, al pasar de 329 millones a 960 millones de euros.

La nueva reforma sanitaria pretende dar un nuevo impulso a la lucha contra el tabaquismo. El proyecto, además de terrazas o playas, amplía los espacios sin humo a las instalaciones deportivas y los espectáculos y eventos al aire libre. También establece zonas de protección reforzada de 15 metros alrededor de centros educativos, sanitarios, sociales, culturales y de investigación, así como parques y recintos infantiles.

El segundo gran eje de la norma es la equiparación de los cigarrillos electrónicos y otros productos relacionados con la nicotina a los productos tradicionales del tabaco. La reforma, entre otras restricciones, limita su venta a establecimientos especializados y prohíbe su consumo en buena parte de los nuevos espacios libres de humo. Todas las modificaciones siguen la estela de las medidas que introdujo el Gobierno a finales de 2024, cuando incluyó en la reforma fiscal aprobada en el Congreso un impuesto a los cigarrillos electrónicos para gravar su nicotina y un aumento del impuesto a las labores del tabaco. El objetivo, dijo entonces Hacienda, era “combatir el aumento del consumo de los cigarrillos electrónicos, especialmente entre los más jóvenes”. “No es un instrumento recaudatorio, sino que queda al servicio de la política sanitaria para reducir el consumo del tabaco y de los cigarrillos electrónicos”, añadió.

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