El periodista y escritor Álex Grijelmo, elegido académico de la RAE

Alex Grijelmo en la azotea de la sede de EL PAÍS, en noviembre de 2024.

El periodista y escritor Álex Grijelmo (Burgos, 70 años) ha sido elegido miembro de la Real Academia Española (RAE) para la silla o, en el pleno celebrado esta tarde en la sede de la entidad en Madrid. Grijelmo se siente, según ha declarado a EL PAÍS, “felizmente obligado a trabajar dentro de la institución, a ser partícipe de sus debates y a asumir sus decisiones. Y sobre todo a divulgarlas”. Su candidatura había sido presentada por Juan Luis Cebrián, el primer director de EL PAÍS y posteriormente presidente de Prisa; y dos lingüistas, José Antonio Pascual, catedrático de Lengua Española, y Salvador Gutiérrez Ordóñez, catedrático de Lingüística General.

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 Responsable del ‘Libro de Estilo’ de EL PAÍS desde 1989, ha ocupado diferentes cargos en este periódico y en Prisa. Es autor de más de una decena de libros sobre cómo ejercer el buen periodismo y la correción en el lenguaje  

El periodista y escritor Álex Grijelmo (Burgos, 70 años) ha sido elegido miembro de la Real Academia Española (RAE) para la silla o, en el pleno celebrado esta tarde en la sede de la entidad en Madrid. Grijelmo se siente, según ha declarado a EL PAÍS, “felizmente obligado a trabajar dentro de la institución, a ser partícipe de sus debates y a asumir sus decisiones. Y sobre todo a divulgarlas”. Su candidatura había sido presentada por Juan Luis Cebrián, el primer director de EL PAÍS y posteriormente presidente de Prisa; y dos lingüistas, José Antonio Pascual, catedrático de Lengua Española, y Salvador Gutiérrez Ordóñez, catedrático de Lingüística General.

Grijelmo ocupará (RAE) vota la candidatura del periodista y escritor Álex Grijelmo para ocupar la silla que dejó vacante el arquitecto Antonio Fernández de Alba, fallecido en mayo de 2024. Sobre su aportación a la RAE, el nuevo miembro ha destacado en conversación con este diario: “Mi experiencia en la comunicación y también en la gestión. Y hacia fuera de la institución, tal vez mi punto de vista acerca de lo que concierne al estilo, en la idea de que una cosa es lo correcto y otra lo que se considera elegante, culto, preciso”.

Una de las principales amenazas a la lengua española son, advierte, “los planes educativos de las últimas décadas, que han ido relegando el conocimiento del idioma y el cuidado de la escritura”. Por ejemplo, muchos de sus alumnos en la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS no manejan conceptos teóricos como la elipsis gramatical, o los políticos españoles utilizan un “lenguaje semiculto con frecuentes incongruencias sintácticas”. En eso, dice, da gusto oír a algunos dirigentes latinoamericanos.

Grijelmo es autor de una quincena de libros sobre periodismo y lenguaje, de referencia para los que quieran dedicarse al oficio de periodista o lo ejerzan, entre los que destacan: El estilo del periodista (Taurus, 1997), Defensa apasionada del idioma español (Taurus, 1998), La seducción de las palabras (Taurus, 2000), La punta de la lengua (Aguilar, 2004), El genio del idioma (Taurus, 2004), Palabras de doble filo (Espasa, 2015), Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo (Taurus, 2019) y Con la lengua fuera (Taurus, 2021). Su última publicación es La perversión del anonimato (Taurus, 2024). En ella aborda cómo el anonimato en las redes sociales favorece comportamientos delictivos.

Además, con la filóloga Pilar García Mouton, publicó Palabras moribundas (Taurus, 2011) y con el académico de la RAE y novelista José María Merino, La fuerza del español y cómo defenderla (Taurus, 2019).

Grijelmo comenzó su trayectoria en el periódico burgalés La Voz de Castilla, donde publicó su primer artículo con 16 años. En 1977 fue contratado por la agencia Europa Press. Doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, cursó el programa de alta dirección de empresas (PADE) en la escuela de negocios IESE.

En 1983 ingresó en EL PAÍS, donde ocupó varios puestos de responsabilidad hasta 2022, entre ellos el de adjunto al director con Javier Moreno al frente del diario. Ha sido redactor jefe en las secciones de Madrid, Edición, Sociedad, Deportes y Domingo. Es el responsable desde 1989 del Libro de estilo de EL PAÍS, que se ha convertido en un manual para la práctica del buen periodismo y la corrección en el lenguaje.

En el año 2000 pasó a asumir la dirección de la cadena de diarios locales y regionales que entonces eran propiedad del Grupo Prisa (empresa editora de EL PAÍS), y en 2002 fue nombrado director general de Contenidos de Prisa Internacional (división en la que se englobaban medios de prensa, radio y televisión en Colombia, Bolivia, México, Chile, Panamá y Costa Rica).

Su trayectoria en EL PAÍS y Prisa tuvo un paréntesis en el que presidió la agencia Efe (2004-2012), etapa en la que creó la Fundéu, la fundación que vela por el buen uso del lenguaje en los medios de comunicación. En ese periodo presidió también el Consejo Mundial de Agencias durante tres años.

En mayo de 2012 se reincorporó a Prisa Noticias como director de Desarrollo Internacional, y en 2013 fue nombrado adjunto al entonces director de EL PAÍS, Javier Moreno. También ha sido director de la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS entre 2018 y 2020. Posteriormente, ha sido subdirector en la segunda etapa de Javier Moreno como director. En la actualidad escribe una columna semanal en Babelia, el suplemento cultural del periódico, en la que, bajo el epígrafe de La punta de la lengua, se ocupa, con humor, de las incorrecciones en el lenguaje que localiza en los medios españoles.

Su larga experiencia en medios de comunicación le lleva a poner especial atención en el aumento del uso de anglicismos en el periodismo, “un esfuerzo de los comunicadores de presentar al inglés como un ropaje más elegante, lo que degrada comparativamente el español”. Grijelmo cita una estadística elaborada en 2020 por la lingüista computacional Elena Álvarez Mellado para la Fundéu, que muestra que ocho principales medios digitales españoles publican unos 400 anglicismos cada día. “Todo esto acrecienta nuestro complejo de inferioridad respecto a lo que nos llega de fuera. Si uno se cree superior a otro, no por eso es superior a él. Pero si se cree inferior a otro, en ese momento ya sí que lo es”, explica el periodista.

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