En mayo de 2021, cuando el mundo trataba aún de resucitar de una terrible pandemia, el artista británico David Hockney presentó en la Royal Academy de Londres su exposición The Arrival of Spring. Normandy, 2020 (La Llegada de la Primavera. Normandía, 2020). Una muestra de las decenas de horas de minucioso trabajo que dedicó a capturar en su iPad, con la aplicación Brushes, la esencia del cambio de estación mientras el mundo vivía recluido por la tragedia. En su línea, no renunció ni a la innovación ni a la alegría.
El pintor, que tenía 88 años, alcanzó un éxito masivo con sus coloridas escenas de California, Normandía y el Reino Unido
El pintor, que tenía 88 años, alcanzó un éxito masivo con sus coloridas escenas de California, Normandía y el Reino Unido


David Hockney, uno de los artistas británicos más influyentes del siglo XX, ha muerto este viernes en Londres a los 88 años, según ha confirmado su equipo de comunicación en un mensaje. Su obra –marcada por su pasión por las innovaciones técnicas, siempre preguntándose por las formas de renovar los modos de representación de lo real– quedará como una iconografía de las revoluciones sexuales, económicas y estéticas de una época. Pocos artistas alcanzaron un éxito tan masivo en vida: trascendieron sus altísimas palmeras de Los Ángeles, sus las piscinas suburbiales, y los aspersores de riego sobre el césped. Además, en 2018 batió el récord de la obra más cara de un artista vivo que se subastó por 80 millones de euros.
Poco antes de inaugurarse una de sus últimas grandes retrospectivas en el Tate Britain de Londres, uno de los comisarios viajó a Los Ángeles, donde residía, y le preguntó qué le gustaría que la gente extrajera de este estudio de seis décadas de su obra. “Un poco de alegría”, respondió Hockney, “que disfruten del mundo como yo disfruto mirándolo”.
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