Julio Martínez Martínez entró sobre las 8.45 de este martes en la Audiencia Nacional y salió más de cuatro horas después sin moverse mucho de la línea marcada un día antes en el escrito enviado al juez José Luis Calama para implicar al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el rescate de Plus Ultra. El giro del empresario, que había tejido durante años una relación laboral y de amistad con el antiguo líder socialista, abre ahora un nuevo escenario en el sumario y coloca el foco en el presidente de la aerolínea, Julio Martínez Sola, y su director financiero, Roberto Roselli, que se sumaron a la estrategia de “colaborar” con la investigación. Al igual que el dueño de Análisis Relevante, ambos enviaron sendos escritos al magistrado para atribuir a Zapatero gestiones para conseguir ayudas públicas. La Fiscalía Anticorrupción considera necesario que ambos declaren tras dar ese paso, según fuentes del ministerio público.
La Fiscalía considera necesario citar a declarar a los directivos después de que implicaran por escrito al exlíder del PSOE en el rescate de la compañía
La Fiscalía considera necesario citar a declarar a los directivos después de que implicaran por escrito al exlíder del PSOE en el rescate de la compañía
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Julio Martínez Martínez entró sobre las 8.45 de este martes en la Audiencia Nacional y salió más de cuatro horas después sin moverse mucho de la línea marcada un día antes en el escrito enviado al juez José Luis Calama para implicar al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el rescate de Plus Ultra. El giro del empresario, que había tejido durante años una relación laboral y de amistad con el antiguo líder socialista, abre ahora un nuevo escenario en el sumario y coloca el foco en el presidente de la aerolínea, Julio Martínez Sola, y su director financiero, Roberto Roselli, que se sumaron a la estrategia de “colaborar” con la investigación. Al igual que el dueño de Análisis Relevante, ambos enviaron sendos escritos al magistrado para atribuir a Zapatero gestiones para conseguir ayudas públicas. La Fiscalía Anticorrupción considera necesario que ambos declaren tras dar ese paso, según fuentes del ministerio público.
Tras ser detenidos por la Policía Nacional en diciembre del pasado año, Martínez Sola y Roselli se acogieron a su derecho a no declarar. Y meses más tarde, durante una comparecencia en una comisión de investigación del Senado, el presidente de Plus Ultra se mostró contundente al rechazar cualquier irregularidad al hablar del rescate: “No hubo trato de favor ni injerencias […] Hubo un proceso reglado con controles, con informes y con condiciones muy estrictas que se han ido cumpliendo. Nadie nos ha regalado nada”, dijo. Sin embargo, este lunes, cambió el tercio con el escrito enviado a la Audiencia Nacional: “Para influir o favorecer la concesión del rescate a Plus Ultra por parte de la SEPI, […] se asumió que se debía contratar con Martínez Martínez para tal fin, conscientes de que tenía la relación con Zapatero, asumiendo asimismo el pago de elevadas cantidades de dinero (el 1%) por tales labores que, eufemísticamente, llamaron ‘de acompañamiento”.
Citación de las hijas
Según explican fuentes jurídicas, de momento, el juez instructor José Luis Calama no prevé fijar nuevas declaraciones hasta después del parón estival de agosto. Será entonces cuando el escenario se abra. De hecho, el magistrado tiene aún pendiente poner fecha a los interrogatorios de las hijas del presidente y de su secretaria, Gertrudis Alcázar, también imputadas. Por su parte, la asociación ultracatólica Hazte Oír, personada como acusación popular en el procedimiento, ha anunciado que planteará que testifiquen Pedro Saura, ex secretario de Estado de Transportes; José Luis Escrivá, exministro de Inclusión y Seguridad Social; María Jesús Montero, ministra de Hacienda en la fecha del rescate; y la cúpula de la SEPI en 2021, que supervisó la ayuda a Plus Ultra.
La Fiscalía no considera necesario, de momento, citar a Zapatero para declarar otra vez, mientras no se le imputen nuevos delitos, según precisan fuentes del ministerio público. Además, aun penden sus explicaciones sobre el origen de las joyas que le intervino la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional —valoradas en 1,3 millones de euros— durante el registro de su oficina, que provocaron la apertura de una línea de investigación separada y que le imputó delitos de contrabando y contra la Hacienda pública. En su comparecencia ante el juez del pasado 17 de junio, el expresidente del Gobierno se acogió a su derecho a no declarar sobre las alhajas, pero se remitió a un escrito de su defensa donde pedía más tiempo antes de contestar a las preguntas sobre su procedencia. Pero todavía no ha movido ficha al respecto.
Tras sentarse hace un mes ante el juez Calama, Zapatero emitió un comunicado para defender su inocencia: “Se me acusa de muy graves delitos que no he cometido. Siempre me conduje con decencia y con honradez, y ahora tengo por delante la tarea de demostrarlo. Lo haré con absoluta transparencia y con plena confianza”. Entonces, Julio Martínez Martínez y la cúpula de Plus Ultra aún no habían dado el volantazo a su estrategia de defensa para señalar al dirigente socialista. Tras hacerlo esta semana, el expresidente se ha mantenido en silencio y no se ha pronunciado en público sobre ello.
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