Este año, MasterChef no ha contado con las ya habituales polémicas de su formato. Al menos desde esa perspectiva, TVE puede estar muy tranquila con este espacio que habitualmente atrae una atención indebida y muchas críticas a su contenido y formas. Pero esta situación nace quizás también de una segunda vertiente que no es tan positiva para La 1: Masterchef ya no crea conversación porque, tras 14 ediciones de concursantes anónimos, el veterano concurso de cocina ha marcado su peor edición tanto en espectadores (745.308 de media) como en cuota de pantalla (11,6%), y solo tres de sus 13 emisiones han logrado liderar en su franja.
La sobreexplotación del formato, sus horarios y la competencia hacen mella en el formato antes milagroso de la pública, que no lidera casi ninguna de sus noches
Este año, MasterChef no ha contado con las ya habituales polémicas de su formato. Al menos desde esa perspectiva, TVE puede estar muy tranquila con este espacio que habitualmente atrae una atención indebida y muchas críticas a su contenido y formas. Pero esta situación nace quizás también de una segunda vertiente que no es tan positiva para La 1: Masterchef ya no crea conversación porque, tras 14 ediciones de concursantes anónimos, el veterano concurso de cocina ha marcado su peor edición tanto en espectadores (745.308 de media) como en cuota de pantalla (11,6%), y solo tres de sus 13 emisiones han logrado liderar en su franja.
Televisión en EL PAÍS
