Cuando a las 23.00 horas del sábado 23 de mayo, una vez finalizado su partido contra el Athletic, el Madrid baje definitivamente el telón de la temporada, la idea del club es no tardar ni 24 horas en subir el del curso 26-27. La segunda campaña en blanco conlleva urgencias. Muchas. Demasiadas. Consecuencia del momento más delicado de la segunda etapa de Florentino como presidente del Real Madrid. Dos años sin títulos, un vestuario en estado de descomposición , una plantilla devaluada, un departamento técnico, médico y físico lleno de interrogantes, una afición hastiada, un estadio reformado sin conciertos ni aparcamientos y una reforma estatutaria en estado de hibernación. Hay plancha de sobra y Mourinho, el gran favorito para el banquillo blanco, tendrá que hacerse cargo de una buena parte de ella, pero no lo hará sin ciertas condiciones.Mourinho quiere aterrizar en Valdebebas con su staff y que el Madrid le ponga un segundo de la casa, y el club blanco no quiere que eso implique la salida de ciertos empleados del área física y médica, dos departamentos que el Madrid considera que deben de estar bajo su control. Llopis, el entrenador de porteros; Niko Mihic, el responsable médico; y Antonio Pintus, el jefe de la preparación física , son empleados de absoluta confianza de Florentino y su cohabitación con el equipo de trabajo que traiga Mourinho es un tema prioritario para el club. Veremos si Mourinho acepta esta sinergia.El portugués también quiere independencia y autoridad, que es lo que no tuvo Xabi Alonso. Bueno, ni Arbeloa. El desencanto del madridismo en este asunto es total. Buena parte de la afición no entendió por qué no se le dejó trabajar a Alonso y se le dio tanto poder a los jugadores, y Mourinho no piensa pasar por ahí. Pero claro, este deseo se mezcla con que nunca ha habido en la historia del Madrid un técnico que haya provocado tantos extremos como el portugués. Su posible fichaje por el Madrid, trece años después de una etapa «casi violenta », como él mismo la definió en enero en la previa del Benfica-Madrid de la fase liga de Champions, también conlleva cierta impopularidad. El propio club sabe que Mou no es un entrenador que genere consenso total ni máxima ilusión, y cambiar esa percepción no será fácil. En lo estrictamente deportivo, Mourinho sabe de sobra que es el Madrid el responsable de los fichajes y no el entrenador, pero quiere tener opinión sobre la lista de posibles altas. Y la tendrá, aunque antes de eso deberá centrarse en potencia lo que ya hay en la plantilla, empezando por los dos jugadores franquicia. La coexistencia de Vinicius y Mbappé es uno de los temas que más preocupa en la planta noble de Valdebebas y en el que más mimo tendrá que poner el nuevo entrenador del Madrid. Tras dos temporadas vistiendo la misma camiseta, la química entre brasileño y francés sigue estando muy lejos de lo que los dirigentes y el madridismo esperaban en el verano de 2024, cuando además de ganar la Decimoquinta el Madrid anunció el fichaje de Kylian, el más deseado de la historia del club, tras siete años detrás del jugador parisino.Más allá de sus diferencias de carácter y de liderazgo, deportivamente hay una brecha entre los dos jugadores que Ancelotti, Xabi y Arbeloa no han sido capaces de solucionar. Dos jugadores de cualidades similares, para lo bueno y para lo malo, cuya asociación no termina de encontrar el pegamento necesario para hacer del ataque del Madrid uno de los más temidos de Europa. Un dolor de cabeza al que se une la renovación de Vini, aún por concretar, y el pulso de Kylian , desatado en las dos últimas semanas con una exposición pública que ha empezado a agotar la paciencia del Madrid.Noticia relacionada opinion No No Real Madrid Y Mbappé animó por Instagram Rubén CañizaresNoticia relacionada opinion No No El bar de Mou Por qué Mourinho Ignacio Ruiz-QuintanoLa continuidad de Valverde, o no, también tiene plancha. El Madrid, tras sancionar al uruguayo y a Tchouaméni con medio millón de euros por su lamentable doble pelea la pasada semana, debate ahora si Federico, el segundo capitán, merece un perdón deportivo o una venta, siempre y cuando haya una oferta de tres cifras. Aquí Mourinho también querrá tener voz y voto, y veremos si el Madrid lo suma a un debate que tiene a buena parte de la afición en contra de Federico, cuya reincidencia de errores esta temporada le ha costado un desapego importante del madridismo.El brazalete que ha portado esta temporada Valverde es otro asunto que el Madrid tiene que solucionar con urgencia y en el que el nuevo entrenador deberá estar alineado. Durante los 124 años de historia del club, los capitanes del Madrid han sido elegidos por antigüedad, pero quizás este método no sea ya el más adecuado. El club valora virar hacia una votación de la plantilla, como ocurre en otros clubes, y entiende que tras lo sucedido con Valverde y Tchouaméni, el uruguayo no debe ponerse en el corto ni el medio plazo el brazalete.Las bajas del equipo serán otro caballo de batalla del nuevo entrenador del Madrid. Hay nueve jugadores que el club tiene en la cabeza que están más fuera que dentro en la actual plantilla . Carvajal y Alaba terminan contrato y, salvo giro inesperado de guion, no renovarán. Se quiere hacer caja con Lunin, Camavinga y Ceballos, como también era la idea con Fran García y Gonzalo, pero las graves lesiones de Mendy y Militao hacen que su salida ya no esté tan clara como hace dos semanas. Y en el caso de Gonzalo y Mastantuono, el primero será vendido y el segundo, cedido.Luego habrá decisiones más orgánicas que no tendrán impacto directo en Mourinho, pero el luso quiere estar informado de todo. Ese todo implica el posible regreso de Kroos, ya sea como asesor del presidente o en cualquier otro cargo del club, y la coexistencia con Juni Calafat, el director de fútbol internacional y jefe de scouting del club, responsable de esa política deportiva tan exitosa de los últimos años, con la caza de jóvenes talentos que tanto le han dado al Madrid, pero también lastrado por los fichajes de las dos últimas temporadas.Así los planes de Mourinho y del Madrid en mitad de las negociaciones para consumar su regreso al banquillo blanco. Cuando a las 23.00 horas del sábado 23 de mayo, una vez finalizado su partido contra el Athletic, el Madrid baje definitivamente el telón de la temporada, la idea del club es no tardar ni 24 horas en subir el del curso 26-27. La segunda campaña en blanco conlleva urgencias. Muchas. Demasiadas. Consecuencia del momento más delicado de la segunda etapa de Florentino como presidente del Real Madrid. Dos años sin títulos, un vestuario en estado de descomposición , una plantilla devaluada, un departamento técnico, médico y físico lleno de interrogantes, una afición hastiada, un estadio reformado sin conciertos ni aparcamientos y una reforma estatutaria en estado de hibernación. Hay plancha de sobra y Mourinho, el gran favorito para el banquillo blanco, tendrá que hacerse cargo de una buena parte de ella, pero no lo hará sin ciertas condiciones.Mourinho quiere aterrizar en Valdebebas con su staff y que el Madrid le ponga un segundo de la casa, y el club blanco no quiere que eso implique la salida de ciertos empleados del área física y médica, dos departamentos que el Madrid considera que deben de estar bajo su control. Llopis, el entrenador de porteros; Niko Mihic, el responsable médico; y Antonio Pintus, el jefe de la preparación física , son empleados de absoluta confianza de Florentino y su cohabitación con el equipo de trabajo que traiga Mourinho es un tema prioritario para el club. Veremos si Mourinho acepta esta sinergia.El portugués también quiere independencia y autoridad, que es lo que no tuvo Xabi Alonso. Bueno, ni Arbeloa. El desencanto del madridismo en este asunto es total. Buena parte de la afición no entendió por qué no se le dejó trabajar a Alonso y se le dio tanto poder a los jugadores, y Mourinho no piensa pasar por ahí. Pero claro, este deseo se mezcla con que nunca ha habido en la historia del Madrid un técnico que haya provocado tantos extremos como el portugués. Su posible fichaje por el Madrid, trece años después de una etapa «casi violenta », como él mismo la definió en enero en la previa del Benfica-Madrid de la fase liga de Champions, también conlleva cierta impopularidad. El propio club sabe que Mou no es un entrenador que genere consenso total ni máxima ilusión, y cambiar esa percepción no será fácil. En lo estrictamente deportivo, Mourinho sabe de sobra que es el Madrid el responsable de los fichajes y no el entrenador, pero quiere tener opinión sobre la lista de posibles altas. Y la tendrá, aunque antes de eso deberá centrarse en potencia lo que ya hay en la plantilla, empezando por los dos jugadores franquicia. La coexistencia de Vinicius y Mbappé es uno de los temas que más preocupa en la planta noble de Valdebebas y en el que más mimo tendrá que poner el nuevo entrenador del Madrid. Tras dos temporadas vistiendo la misma camiseta, la química entre brasileño y francés sigue estando muy lejos de lo que los dirigentes y el madridismo esperaban en el verano de 2024, cuando además de ganar la Decimoquinta el Madrid anunció el fichaje de Kylian, el más deseado de la historia del club, tras siete años detrás del jugador parisino.Más allá de sus diferencias de carácter y de liderazgo, deportivamente hay una brecha entre los dos jugadores que Ancelotti, Xabi y Arbeloa no han sido capaces de solucionar. Dos jugadores de cualidades similares, para lo bueno y para lo malo, cuya asociación no termina de encontrar el pegamento necesario para hacer del ataque del Madrid uno de los más temidos de Europa. Un dolor de cabeza al que se une la renovación de Vini, aún por concretar, y el pulso de Kylian , desatado en las dos últimas semanas con una exposición pública que ha empezado a agotar la paciencia del Madrid.Noticia relacionada opinion No No Real Madrid Y Mbappé animó por Instagram Rubén CañizaresNoticia relacionada opinion No No El bar de Mou Por qué Mourinho Ignacio Ruiz-QuintanoLa continuidad de Valverde, o no, también tiene plancha. El Madrid, tras sancionar al uruguayo y a Tchouaméni con medio millón de euros por su lamentable doble pelea la pasada semana, debate ahora si Federico, el segundo capitán, merece un perdón deportivo o una venta, siempre y cuando haya una oferta de tres cifras. Aquí Mourinho también querrá tener voz y voto, y veremos si el Madrid lo suma a un debate que tiene a buena parte de la afición en contra de Federico, cuya reincidencia de errores esta temporada le ha costado un desapego importante del madridismo.El brazalete que ha portado esta temporada Valverde es otro asunto que el Madrid tiene que solucionar con urgencia y en el que el nuevo entrenador deberá estar alineado. Durante los 124 años de historia del club, los capitanes del Madrid han sido elegidos por antigüedad, pero quizás este método no sea ya el más adecuado. El club valora virar hacia una votación de la plantilla, como ocurre en otros clubes, y entiende que tras lo sucedido con Valverde y Tchouaméni, el uruguayo no debe ponerse en el corto ni el medio plazo el brazalete.Las bajas del equipo serán otro caballo de batalla del nuevo entrenador del Madrid. Hay nueve jugadores que el club tiene en la cabeza que están más fuera que dentro en la actual plantilla . Carvajal y Alaba terminan contrato y, salvo giro inesperado de guion, no renovarán. Se quiere hacer caja con Lunin, Camavinga y Ceballos, como también era la idea con Fran García y Gonzalo, pero las graves lesiones de Mendy y Militao hacen que su salida ya no esté tan clara como hace dos semanas. Y en el caso de Gonzalo y Mastantuono, el primero será vendido y el segundo, cedido.Luego habrá decisiones más orgánicas que no tendrán impacto directo en Mourinho, pero el luso quiere estar informado de todo. Ese todo implica el posible regreso de Kroos, ya sea como asesor del presidente o en cualquier otro cargo del club, y la coexistencia con Juni Calafat, el director de fútbol internacional y jefe de scouting del club, responsable de esa política deportiva tan exitosa de los últimos años, con la caza de jóvenes talentos que tanto le han dado al Madrid, pero también lastrado por los fichajes de las dos últimas temporadas.Así los planes de Mourinho y del Madrid en mitad de las negociaciones para consumar su regreso al banquillo blanco.
Cuando a las 23.00 horas del sábado 23 de mayo, una vez finalizado su partido contra el Athletic, el Madrid baje definitivamente el telón de la temporada, la idea del club es no tardar ni 24 horas en subir el del curso 26-27. … La segunda campaña en blanco conlleva urgencias. Muchas. Demasiadas. Consecuencia del momento más delicado de la segunda etapa de Florentino como presidente del Real Madrid. Dos años sin títulos, un vestuario en estado de descomposición, una plantilla devaluada, un departamento técnico, médico y físico lleno de interrogantes, una afición hastiada, un estadio reformado sin conciertos ni aparcamientos y una reforma estatutaria en estado de hibernación. Hay plancha de sobra y Mourinho, el gran favorito para el banquillo blanco, tendrá que hacerse cargo de una buena parte de ella, pero no lo hará sin ciertas condiciones.
Mourinho quiere aterrizar en Valdebebas con su staff y que el Madrid le ponga un segundo de la casa, y el club blanco no quiere que eso implique la salida de ciertos empleados del área física y médica, dos departamentos que el Madrid considera que deben de estar bajo su control. Llopis, el entrenador de porteros; Niko Mihic, el responsable médico; y Antonio Pintus, el jefe de la preparación física, son empleados de absoluta confianza de Florentino y su cohabitación con el equipo de trabajo que traiga Mourinho es un tema prioritario para el club. Veremos si Mourinho acepta esta sinergia.
El portugués también quiere independencia y autoridad, que es lo que no tuvo Xabi Alonso. Bueno, ni Arbeloa. El desencanto del madridismo en este asunto es total. Buena parte de la afición no entendió por qué no se le dejó trabajar a Alonso y se le dio tanto poder a los jugadores, y Mourinho no piensa pasar por ahí. Pero claro, este deseo se mezcla con que nunca ha habido en la historia del Madrid un técnico que haya provocado tantos extremos como el portugués. Su posible fichaje por el Madrid, trece años después de una etapa «casi violenta», como él mismo la definió en enero en la previa del Benfica-Madrid de la fase liga de Champions, también conlleva cierta impopularidad. El propio club sabe que Mou no es un entrenador que genere consenso total ni máxima ilusión, y cambiar esa percepción no será fácil.
En lo estrictamente deportivo, Mourinho sabe de sobra que es el Madrid el responsable de los fichajes y no el entrenador, pero quiere tener opinión sobre la lista de posibles altas. Y la tendrá, aunque antes de eso deberá centrarse en potencia lo que ya hay en la plantilla, empezando por los dos jugadores franquicia. La coexistencia de Vinicius y Mbappé es uno de los temas que más preocupa en la planta noble de Valdebebas y en el que más mimo tendrá que poner el nuevo entrenador del Madrid. Tras dos temporadas vistiendo la misma camiseta, la química entre brasileño y francés sigue estando muy lejos de lo que los dirigentes y el madridismo esperaban en el verano de 2024, cuando además de ganar la Decimoquinta el Madrid anunció el fichaje de Kylian, el más deseado de la historia del club, tras siete años detrás del jugador parisino.
Más allá de sus diferencias de carácter y de liderazgo, deportivamente hay una brecha entre los dos jugadores que Ancelotti, Xabi y Arbeloa no han sido capaces de solucionar. Dos jugadores de cualidades similares, para lo bueno y para lo malo, cuya asociación no termina de encontrar el pegamento necesario para hacer del ataque del Madrid uno de los más temidos de Europa. Un dolor de cabeza al que se une la renovación de Vini, aún por concretar, y el pulso de Kylian, desatado en las dos últimas semanas con una exposición pública que ha empezado a agotar la paciencia del Madrid.
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La continuidad de Valverde, o no, también tiene plancha. El Madrid, tras sancionar al uruguayo y a Tchouaméni con medio millón de euros por su lamentable doble pelea la pasada semana, debate ahora si Federico, el segundo capitán, merece un perdón deportivo o una venta, siempre y cuando haya una oferta de tres cifras. Aquí Mourinho también querrá tener voz y voto, y veremos si el Madrid lo suma a un debate que tiene a buena parte de la afición en contra de Federico, cuya reincidencia de errores esta temporada le ha costado un desapego importante del madridismo.
El brazalete que ha portado esta temporada Valverde es otro asunto que el Madrid tiene que solucionar con urgencia y en el que el nuevo entrenador deberá estar alineado. Durante los 124 años de historia del club, los capitanes del Madrid han sido elegidos por antigüedad, pero quizás este método no sea ya el más adecuado. El club valora virar hacia una votación de la plantilla, como ocurre en otros clubes, y entiende que tras lo sucedido con Valverde y Tchouaméni, el uruguayo no debe ponerse en el corto ni el medio plazo el brazalete.
Las bajas del equipo serán otro caballo de batalla del nuevo entrenador del Madrid. Hay nueve jugadores que el club tiene en la cabeza que están más fuera que dentro en la actual plantilla. Carvajal y Alaba terminan contrato y, salvo giro inesperado de guion, no renovarán. Se quiere hacer caja con Lunin, Camavinga y Ceballos, como también era la idea con Fran García y Asencio, pero las graves lesiones de Mendy y Militao hacen que su salida ya no esté tan clara como hace dos semanas. Y en el caso de Gonzalo y Mastantuono, el primero será vendido y el segundo, cedido.
Luego habrá decisiones más orgánicas que no tendrán impacto directo en Mourinho, pero el luso quiere estar informado de todo. Ese todo implica el posible regreso de Kroos, ya sea como asesor del presidente o en cualquier otro cargo del club, y la coexistencia con Juni Calafat, el director de fútbol internacional y jefe de scouting del club, responsable de esa política deportiva tan exitosa de los últimos años, con la caza de jóvenes talentos que tanto le han dado al Madrid, pero también lastrado por los fichajes de las dos últimas temporadas.
Así los planes de Mourinho y del Madrid en mitad de las negociaciones para consumar su regreso al banquillo blanco.
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