La Unión Europea no suele estar en la lista de agradecimientos de los ganadores de un Oscar u otros premios del cine internacionales, pero su papel en la sombra, con una financiación que permita que vean la luz proyectos independientes aunque no prometan convertirse en blockbusters comerciales, no es menos fundamental. Así lo recuerdan los casi 5.000 actores, directores y otras figuras del cine europeo e internacional en una carta abierta publicada en el marco del festival de Cannes, que se inaugura este martes, en la que instan a Bruselas a garantizar que esos proyectos podrán seguir contando con los fondos necesarios en el próximo presupuesto plurianual de la UE, actualmente en fase de negociación.
Casi 5.000 actores, directores y profesionales de la gran pantalla recuerdan en una carta abierta que el cine es también ‘soft power’ europeo
La Unión Europea no suele estar en la lista de agradecimientos de los ganadores de un Oscar u otros premios del cine internacionales, pero su papel en la sombra, con una financiación que permita que vean la luz proyectos independientes aunque no prometan convertirse en blockbusters comerciales, no es menos fundamental. Así lo recuerdan los casi 5.000 actores, directores y otras figuras del cine europeo e internacional en una carta abierta publicada en el marco del festival de Cannes, que se inaugura este martes, en la que instan a Bruselas a garantizar que esos proyectos podrán seguir contando con los fondos necesarios en el próximo presupuesto plurianual de la UE, actualmente en fase de negociación.
“La UE está revisando en estos momentos las normas que permiten que el cine europeo florezca, viaje y transporte nuestra voz común”, un mundo narrativo en el que “no existen economías de escala”, advierten en su misiva actores y realizadores internacionales como Juliette Binoche, Costa-Gavras, Stellan Skarsgard, Francis Ford Coppola, Julie Delpy o Joachim Trier, pero también españoles como Carla Simón, Oliver Laxe, Icíar Bollaín o Rodrigo Sorogoyen.
El momento escogido, cuando las miradas cinéfilas de todo el mundo se concentran en la ciudad costera francesa sinónimo de cine de calidad desde hace casi ocho décadas, no es casual: mientras en Cannes se despliegan las alfombras rojas, los ministros de Cultura de la UE se dan cita este martes en Bruselas para, entre otros, aprobar “el mandato parcial de negociación del Consejo sobre la propuesta de Reglamento por el que se establece el nuevo programa AgoraEU para la cultura, los medios de comunicación y la sociedad civil para el período 2028-2034”.
Un nuevo ejemplo magistral de lenguaje burocrático europeo que se traduce en que los ministros tienen previsto dar su visto bueno a la “arquitectura” de Agora, el nuevo programa propuesto para el próximo presupuesto comunitario en el que se integrará el programa hasta ahora independiente destinado al apoyo a la industria del cine y de las artes audiovisuales conocido como Media, que contaba con un 0,2% del presupuesto de la UE.
Al presentar su proyecto presupuestario para 2028-34, la Comisión anunció que redoblaría el presupuesto para Agora, que también cubrirá el apoyo a la sociedad civil, financiación para “reforzar la participación democrática” y responder a amenazas como la desinformación y la manipulación. Sin embargo, no está claro aún cómo serán distribuidos esos fondos y qué quedará para el mundo del cine si desaparece la partida concreta del programa Media. Fuentes diplomáticas señalan que “la asignación financiera” se debatirá más adelante. Y eso es lo que preocupa a los más de 4.900 actores y demás profesionales del celuloide que ahora hacen sonar la alerta con su carta abierta, aprovechando la presencia de la vicepresidenta de la Comisión Henna Virkkunen en Cannes.
Gracias al programa Media, “Europa gana un Oscar casi cada año”, recuerdan citando los últimos éxitos europeos en la meca del cine, desde el filme animado letón Flow, de Gint Zibalodis, hasta el noruego Valor Sentimental —que se hizo con una estatuilla a mejor película internacional y estaba nominado en otras siete categorías—, el documental Mr. Nobody contra Putin o Sirât, del español Laxe, también estuvo nominada a dos Oscar. Gracias también a la financiación europea, “las voces de autores exiliados y oprimidos como Jafar Panahi o Mohammad Rasoulof tienen la libertad de alcanzar audiencias mundiales” y los “queridos cines de barrio pueden seguir abiertos” en todo el continente europeo, ponen como ejemplo.
Lo que los influyentes profesionales de la gran pantalla quieren de Bruselas y los Estados miembros es que garanticen que, sea cual sea el presupuesto que finalmente acabe asignado al sector, este sea lo suficientemente completo como para poder seguir asegurando un proceso creador que también resulta clave, subrayan, en el mundo cada vez más sombrío que se perfila: “En tiempos marcados por la guerra, las tensiones geopolíticas y las presiones a nuestra democracia (…) nosotros nos esforzamos por inculcar en nuestras sociedades el gusto por la experiencia colectiva, la empatía y la resistencia”, recuerdan los artistas. “Como profesionales del cine europeo y ciudadanos, todos amantes del cine, hacemos un llamamiento para garantizar el éxito y la integridad a largo plazo del programa Media, vital y precioso, y para que se refuercen sus recursos” porque, advierten una vez más, “sin creación artística no hay valores compartidos, ni democracia ni soft power europeo”.
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