El Barça todavía no es un gran equipo

El Barça empezó con más hambre y los hambrientos comen primero. Era el plan A de Flick: marcar enseguida y ordenar luego el juego para que los demás goles cayeran sin prisa. Ponerle ganas es fundamental, pero la voluntad no siempre consigue doblegar al destino, y éste era otro gran argumento del partido. Lamine empezó con ganas de que su estrella cuajara y tuvo dos en cuatro minutos, transformó la segunda. Se le nota al sarraceno que quiere hacerse mayor y entrar en el Olimpo, y partidos como el de anoche son los que te conceden o te niegan un lugar entre los elegidos.Flick sabe atacar, el Cholo sabe esperar, y a eso jugaron los dos equipos durante 20 minutos, pero otra vez el Barça tuvo más apetito, más sed de sangre, y Ferran encontró el filo. Ninguno de los dos goles habría sido posible sin los errores locales, y por eso a los aficionados se les veía cariacontecidos cuando la realización televisiva les enfocaba. El Cholo miraba al suelo, se tocaba la barbilla, y hacía como que buscaba una idea que sabía que estaba en su cabeza pero no acababa de econtrarla.Al Atlético le faltaba calma, mirarse en el espejo y recordar quién era, y es lo que hicieron a la media hora Llorente y Lookman, también con la ayuda de la defensa azulgrana, y al partido le cambió la cara. No sólo por el resultado, sino porque la euforia de la remontada se ensombreció por el desenlace de tantas noches parecidas, en que el Barça lo tuvo muy cerca pero no logró conseguirlo. En la misma medida, cuando el Atlético se acordó de que en este tipo de partidos él es el especialista, los errores no forzados dejaron de ser tan frecuentes, y aunque el Barcelona creaba peligro, el muro de la defensa y Musso respondían. El Atlético entendió que a veces es mejor no hacer nada que hacer las cosas sin sentido.Noticia relacionada general No No BARCELONA 0 – 2 ATLÉTICO DE MADRID El Barça cae ante su kriptonita Salvador SostresLa cazadora gris de Flick recordaba peligrosamente a las que lucieron Luis Enrique y Valverde en las funestas eliminatorias de su era. Es ese estilo indefinido, innecesario, sobre todo innecesario, entre una mercería con ínfulas de Olot y los restos de serie de una casa de confecciones de la República Democrática Alemana. Si su plan A había funcionado, también el de Simeone lo había hecho, y el guion se parecía más a lo que el Atlético hace que a lo que el Barça necesitaba.El partido era más importante que la eliminatoria, porque los dos equipos se medían consigo mismos. El Cholo necesita una Champions para coronar su trayectoria; y Flick y este Barça tan joven y tan prometedor, también, para fundar -como hicieron Pep e Iniesta en Stamford Bridge- lo que el presidente Laporta llama «el círculo virtuso». ¿Cuántas veces el barcelonismo se ha preguntado qué habría sido de la era Guardiola si el disparo de don Andrés no hubiera entrado? Diecinueve años más tarde, el equipo tenía media parte entera para que la respuesta no resonara en el Metropolitano.El Barcelona conservaba la paciencia pero la frustración iba ganando terreno a medida que se consumía el tiempo y . pesaba la conciencia de que la Champions claramente diferencia a los grandes equipos de los menores. Por centímetros Ferran vio su gol anulado, los mismos centímetros con que tantas veces la famosa línea Flick ha frustrado goles que el rival ya había celebrado. El punto de suerte que hay que tener en estos partidos, el Barça no lo tuvo, y la chaqueta de Flick brillaba como cuando la asistenta te plancha la ropa delicada sin un trapo. Lamine Yamal serpenteaba tanto que se serpenteaba a sí mismo, en busca de la luz con que alumbró a su equipo en las primeras jugadas del partido.Es admirable cómo el Atlético sabe guardar la finca, administrar con eficacia sus recursos, y lo poco que tienes que equivocarte, como persona y como futbolista, para que letalmente aproveche tu desliz para destrozarte. Un Barça cansado y unos jugadores con poca experiencia cometieron los mismos errores de siempre y Eric García fue expulsado por una falta imprudente a Sorloth siendo el último hombre. Incluso sin la expulsión, en la segunda parte fue mucho mejor el Atlético y la fuerza del destino se impuso al joven voluntarismo. Al Cholo se le puede abrir esta noche en Múnich la Champions de su vida y el Barça tiene que aprender la lección de que para ganar y ser el mejor hay que hacer algo más que decirlo. El Barça empezó con más hambre y los hambrientos comen primero. Era el plan A de Flick: marcar enseguida y ordenar luego el juego para que los demás goles cayeran sin prisa. Ponerle ganas es fundamental, pero la voluntad no siempre consigue doblegar al destino, y éste era otro gran argumento del partido. Lamine empezó con ganas de que su estrella cuajara y tuvo dos en cuatro minutos, transformó la segunda. Se le nota al sarraceno que quiere hacerse mayor y entrar en el Olimpo, y partidos como el de anoche son los que te conceden o te niegan un lugar entre los elegidos.Flick sabe atacar, el Cholo sabe esperar, y a eso jugaron los dos equipos durante 20 minutos, pero otra vez el Barça tuvo más apetito, más sed de sangre, y Ferran encontró el filo. Ninguno de los dos goles habría sido posible sin los errores locales, y por eso a los aficionados se les veía cariacontecidos cuando la realización televisiva les enfocaba. El Cholo miraba al suelo, se tocaba la barbilla, y hacía como que buscaba una idea que sabía que estaba en su cabeza pero no acababa de econtrarla.Al Atlético le faltaba calma, mirarse en el espejo y recordar quién era, y es lo que hicieron a la media hora Llorente y Lookman, también con la ayuda de la defensa azulgrana, y al partido le cambió la cara. No sólo por el resultado, sino porque la euforia de la remontada se ensombreció por el desenlace de tantas noches parecidas, en que el Barça lo tuvo muy cerca pero no logró conseguirlo. En la misma medida, cuando el Atlético se acordó de que en este tipo de partidos él es el especialista, los errores no forzados dejaron de ser tan frecuentes, y aunque el Barcelona creaba peligro, el muro de la defensa y Musso respondían. El Atlético entendió que a veces es mejor no hacer nada que hacer las cosas sin sentido.Noticia relacionada general No No BARCELONA 0 – 2 ATLÉTICO DE MADRID El Barça cae ante su kriptonita Salvador SostresLa cazadora gris de Flick recordaba peligrosamente a las que lucieron Luis Enrique y Valverde en las funestas eliminatorias de su era. Es ese estilo indefinido, innecesario, sobre todo innecesario, entre una mercería con ínfulas de Olot y los restos de serie de una casa de confecciones de la República Democrática Alemana. Si su plan A había funcionado, también el de Simeone lo había hecho, y el guion se parecía más a lo que el Atlético hace que a lo que el Barça necesitaba.El partido era más importante que la eliminatoria, porque los dos equipos se medían consigo mismos. El Cholo necesita una Champions para coronar su trayectoria; y Flick y este Barça tan joven y tan prometedor, también, para fundar -como hicieron Pep e Iniesta en Stamford Bridge- lo que el presidente Laporta llama «el círculo virtuso». ¿Cuántas veces el barcelonismo se ha preguntado qué habría sido de la era Guardiola si el disparo de don Andrés no hubiera entrado? Diecinueve años más tarde, el equipo tenía media parte entera para que la respuesta no resonara en el Metropolitano.El Barcelona conservaba la paciencia pero la frustración iba ganando terreno a medida que se consumía el tiempo y . pesaba la conciencia de que la Champions claramente diferencia a los grandes equipos de los menores. Por centímetros Ferran vio su gol anulado, los mismos centímetros con que tantas veces la famosa línea Flick ha frustrado goles que el rival ya había celebrado. El punto de suerte que hay que tener en estos partidos, el Barça no lo tuvo, y la chaqueta de Flick brillaba como cuando la asistenta te plancha la ropa delicada sin un trapo. Lamine Yamal serpenteaba tanto que se serpenteaba a sí mismo, en busca de la luz con que alumbró a su equipo en las primeras jugadas del partido.Es admirable cómo el Atlético sabe guardar la finca, administrar con eficacia sus recursos, y lo poco que tienes que equivocarte, como persona y como futbolista, para que letalmente aproveche tu desliz para destrozarte. Un Barça cansado y unos jugadores con poca experiencia cometieron los mismos errores de siempre y Eric García fue expulsado por una falta imprudente a Sorloth siendo el último hombre. Incluso sin la expulsión, en la segunda parte fue mucho mejor el Atlético y la fuerza del destino se impuso al joven voluntarismo. Al Cholo se le puede abrir esta noche en Múnich la Champions de su vida y el Barça tiene que aprender la lección de que para ganar y ser el mejor hay que hacer algo más que decirlo.  

El Barça empezó con más hambre y los hambrientos comen primero. Era el plan A de Flick: marcar enseguida y ordenar luego el juego para que los demás goles cayeran sin prisa. Ponerle ganas es fundamental, pero la voluntad no siempre consigue doblegar al destino, … y éste era otro gran argumento del partido. Lamine empezó con ganas de que su estrella cuajara y tuvo dos en cuatro minutos, transformó la segunda. Se le nota al sarraceno que quiere hacerse mayor y entrar en el Olimpo, y partidos como el de anoche son los que te conceden o te niegan un lugar entre los elegidos.

 RSS de noticias de deportes

Noticias Similares