Con 5 años ya estaba en la cantera del Barça. Con 17, en la del Madrid. También ha jugado en la Bundesliga, en la Serie A, en Segunda y, actualmente, en la Championship con el Watford. Y en mitad de todas estas aventuras ganó un Europeo sub-19 con España, siendo el MVP del torneo, y acaba de ser padre. Todo con apenas 21 años. Íker Bravo (San Cugat del Vallès, 13 de enero de 2005) se sienta con ABC y repasa la que hasta el momento es una corta, pero polémica carrera.—Nació en Sant Cugat del Vallès, pero se crio en Esplugues de Llobregat. ¿Qué recuerda de su infancia?—Pues tuve una infancia muy buena y la recuerdo con mucha nostalgia porque fui muy feliz, y eso que ya desde los 5 años tenía que hacer sacrificios porque ya estaba en la escuela del Barça. Mi madre fue la que me crio y ella me ha dado unos valores increíbles. También mi padre, pero al final con mi madre tengo un vínculo especial.— ¿A qué se dedican sus padres?—Mi padre trabaja en los Mossos d’Esquadra y mi madre se dedica al mundo de los Recursos Humanos.—¿Por qué dice que tiene un vínculo especial con su madre?—Siempre que he tenido un problema en mi vida, la primera en saberlo ha sido mi madre. Ella ha sido la que lo dejaba todo para ayudarme, para estar conmigo, apoyarme en los buenos momentos y, sobre todo, en los malos. Y, al final, los valores que me ha inculcado son muy importantes para un niño que crece y que tiene que saber comportarse y ser buena persona. Me entiendo muy bien con ella y tenemos mucha confianza.—¿Eso no sucede con su padre?—Somos dos personalidades fuertes que, al final, al ser tan parecidos, chocamos mucho. Pero también he aprendido muchas cosas de mi padre, eso que quede claro.—¿Era buen estudiante?—A mí estudiar no me interesaba y es verdad que ahora me arrepiento, porque muchas cosas que podría haber aprendido en su día no las aprendí por no estar atento. No era el mejor estudiante, pero saqué mis estudios.Formación «Nunca me han interesado los estudios y ahora me arrepiento» Íker Bravo Delantero de la sub-21—No es normal que un niño con apenas 5 años ya esté en la cantera del Barça…—Es lo mejor que le puede pasar a un niño al que le gusta el fútbol, pero te aleja de muchas cosas. Por ejemplo, cuando eres pequeño te gusta mucho ir a los cumpleaños de tus amigos, pero yo no podía porque siempre entrenaba por las tardes. Muchas veces le decía a mi padre: ‘¿Pero por qué tengo que ir al entreno y no puedo ir al cumpleaños de tal?’. Y me decía: ‘Si quieres ser futbolista profesional, son los sacrificios que tienes que hacer’. Y eso pasaba también en reuniones familiares. Me costaba mucho entenderlo y lo pasaba mal».—¿Le gusta el fútbol?—Antes no me gustaba, pero ahora sí.—¿Por qué?—Porque me sentía… A ver, cómo se lo explico… Yo amo el fútbol, pero sentía que no acababa de entenderlo como tal. Y ahora, a raíz de jugarlo en el alto nivel, ya empiezo a entenderlo. Entonces, a mí lo que me gusta de ver el fútbol es fijarme en las cosas en las que uno normalmente no se fija. Y por eso ahora me gusta y veo partidos, que antes tampoco lo hacía.Madurez «Antes no me gustaba el fútbol porque no lo entendía, pero ahora sí porque ya lo entiendo» Íker Bravo Delantero de la sub-21—¿Qué aprendió en los 10 años que estuvo en la cantera del Barça?—Todo lo que soy es gracias al Barça. El fútbol lo aprendes cuando estás creciendo, en el proceso formativo. Todos mis movimientos, la técnica de balón y todo lo que yo sé es gracias al Barça. Le estoy muy agradecido.—Y se marcha a Alemania, con apenas 16 años, al Leverkusen. Movimiento curioso.—Me ofrecen jugar para el sub-19 y entrenar en el primer equipo. Y estaba muy contento allí. Pero la realidad es que era muy complicado jugar en el primer equipo porque había muy buenos jugadores. Y por eso solo duré un año. Eso no quiere decir que diera un paso atrás en mi carrera. Soy el quinto debutante más joven de la historia en Bundesliga y allí maduré mucho. Vivía en una casa con padres de acogida y cuando llegué no sabía ni poner una lavadora. Aprendí eso y muchas más cosas, como comunicarme en inglés, y lo poco que pude aprender de alemán, con esa familia de acogida.—De Alemania se vino al Madrid. Dos años de luces y sombras. Sobre todo, con el Castilla de Raúl. ¿Por qué no le fue bien con él?—Por muchas cosas. El míster prefería a Álvaro Rodríguez antes que a mí y me pasaba mucho tiempo en el banquillo. Y como que, poco a poco, fui dejándome llevar. No estaba motivado y no tenía esa rabia que se necesita para competir. No fui todo lo profesional que debía ser, pero es que al final era un niño de 17 años que se sentía muy frustrado y lloraba cada semana en mi casa diciendo: ‘¿Qué está pasando aquí?’.Su paso por el Madrid «Con el Castilla de Raúl no fui lo profesional que debía de ser. Estaba frustrado, lloraba cada semana y me dejé llevar» Íker Bravo Delantero de la sub-21—Lo que pasó es que bajó de categoría. De Primera RFEF con el Castilla a División de Honor con el Juvenil A de Arbeloa. Y la cosa cambió.—Sí. Lo primero que me enseñó Arbeloa es qué tiene que hacer un futbolista para rendir al máximo nivel en el fútbol profesional. Y eso significa dejarse de tonterías y tener los máximos buenos hábitos posibles. Y de ahí ya todo sale solo. Hice una gran temporada y encima, en verano, gané con España el Europeo Sub-19.—Habla de buenos hábitos. ¿Había malos, entonces?—Claro. Si cambié mis hábitos es porque los que tenía no eran buenos… Pecados de juventud, seguramente. Afortunadamente me pasó con 17 años. Si me llega a pasar con 22 o 23, estaba liquidado para el fútbol profesional.—Dígame alguno de esos malos hábitos.—Pues bajé seis kilos con Arbeloa. Eso quiere decir que me sobraban seis kilos.Buen recuerdo de «Con Arbeloa me fue mejor, me hizo ver que tenía que cambiar ciertos malos hábitos y dejarme de tonterías» Íker Bravo Delantero de la sub-21—El premio a ese esfuerzo fue el título con la sub-19 y el MVP del Europeo.—A cualquier jugador que tiene talento, si le das confianza y cariño, el jugador responde solo. Entonces, ahí en el Europeo, José Lana me dijo que tenía plena confianza en mí, que sabía de lo que era capaz y que esperaba mucho de mí. Entonces, yo solo hice lo que sé hacer, que es jugar al fútbol.—Y se fue del Madrid. Otra vez a otro país y a otra aventura. Italia y el Udinese.—Tenía varias ofertas después del Europeo y entendía que debía jugar ya en el fútbol profesional. Por eso la elección del Udinese, que era Serie A.—¿Qué le aportó esa experiencia?—No jugué mucho, la verdad. Lo que me llamó la atención del fútbol italiano es el nivel que tienen los equipos de arriba, pero más allá de eso, como fútbol, la verdad, no me gustó porque es todo muy parado. Yo necesito movimiento y transiciones… Así que no fue lo que esperaba, pero conocí personas increíbles y seguí madurando como persona y como jugador.—Estuvo dos años allí, pero los últimos seis meses, en el mercado invernal de la pasada temporada, fue cedido a la Unión Deportiva Las Palmas. Y allí tampoco cuajó…—La pasada temporada fue un año raro. Yo soy el primer culpable de todo, sobre todo de mi nivel, pero tampoco ayudaron muchas cosas. Estaba en un bucle malo, pero con la ayuda de mi madre, que vino varias veces a visitarme, fui más profesional de lo que sería cualquier persona que pasó por lo que yo pasé en Las Palmas. Allí me dejaron solo y yo entrenaba cada tarde como si fuera titular indiscutible.Ayuda mental «Tengo un coach que me ayude a no ser tóxico conmigo mismo y hablarme bien» Íker Bravo Delantero de la sub-21—¿Intenta no ser tóxico consigo mismo?—Sí, por supuesto. Siempre intento hablarme bien a mí mismo. Es que es un aspecto que, además, desde hace un año lo trabajo profesionalmente. Cada semana tengo una videollamada con mi coach y repasamos esos últimos siete días, cómo me he sentido en lo personal y en lo profesional.—Ahora parece que por fin ha encontrado un equipo, el Watford, que confía en usted y se lo está devolviendo con goles y fútbol. Y, encima, acaba de ser padre. Por fin muchas buenas noticias a la vez.—Somos muy felices mi mujer, mi hijo y yo en Inglaterra. Solo falta traernos a mi perra, que lo haremos pronto. En mi vida es muy importante Eugenia (su chica). Ella es la que me sostiene todo. Es muy importante la mujer que tienes al lado. Si tengo un mal día, ella intenta que ese día se convierta en un día bueno. Si necesito comer una tostada, ella me hace la tostada. Si necesito un abrazo porque estoy más decaído, me da el abrazo. Y ahora, además, con un hijo ya de seis meses.—¿Y cómo es el Iker Bravo padre con solo 21 años?—Yo me siento el mejor padre del mundo porque cada vez que entro por la puerta y mi hijo me ve, se empieza a reír, quiere jugar conmigo, quiere hacer cosas conmigo… Es una sensación inexplicable. Al final, ser padre no tiene un manual. Cada uno es como es y yo voy a intentar que mi hijo crezca con valores y que sea buena persona, pero que no sea tonto, porque hay mucha gente que se intenta aprovechar de uno.Desengaños «Mucha gente se ha intentado aprovechar de mí, pero yo no soy tonto» Íker Bravo Delantero de la sub-21—¿De usted se han intentado aprovechar muchas veces?—Muchísimas, pero yo no soy tonto. Por ejemplo, hay gente que se piensa que como tienes más dinero que ellos, que tienes que pagar tú esto o lo otro. Y no, eso no es así.—Imagino que es consciente de que hay personas que le han etiquetado de sobrado o de chulo. ¿Por qué cree que lo hacen?—Claro que soy consciente, pero son personas que no me conocen, que solo me ven lo que hago en el campo, pero realmente no me conocen. Si soy un chulo, ni soy un sobrado, ni soy tonto. Yo me considero una persona muy humilde, muy tranquila y muy creyente. Nunca quiero que los que están a mi lado estén mal. Siempre intento transmitir buena energía y soy cero envidioso. Pero sí que es verdad que, al final, la gente juzga mucho. Que si mi cara es más o menos seria, que si tengo pintas de chulo o pintas de esto otro, pero yo eso no lo puedo cambiar.—La última. ¿Sueña con el Europeo Sub-21 del próximo verano y los Juegos de Los Ángeles?—Voy a dejarme la vida por la selección, como lo he hecho siempre que he venido, y mi objetivo es que el seleccionador lo vea con sus propios ojos. Claro, ojalá estemos en el Europeo sub-21 y en los Juegos. Pero eso solo Dios lo sabe. Entonces yo voy a hacer mis cosas día a día, por el camino correcto, y que sea lo que tenga que ser. Con 5 años ya estaba en la cantera del Barça. Con 17, en la del Madrid. También ha jugado en la Bundesliga, en la Serie A, en Segunda y, actualmente, en la Championship con el Watford. Y en mitad de todas estas aventuras ganó un Europeo sub-19 con España, siendo el MVP del torneo, y acaba de ser padre. Todo con apenas 21 años. Íker Bravo (San Cugat del Vallès, 13 de enero de 2005) se sienta con ABC y repasa la que hasta el momento es una corta, pero polémica carrera.—Nació en Sant Cugat del Vallès, pero se crio en Esplugues de Llobregat. ¿Qué recuerda de su infancia?—Pues tuve una infancia muy buena y la recuerdo con mucha nostalgia porque fui muy feliz, y eso que ya desde los 5 años tenía que hacer sacrificios porque ya estaba en la escuela del Barça. Mi madre fue la que me crio y ella me ha dado unos valores increíbles. También mi padre, pero al final con mi madre tengo un vínculo especial.— ¿A qué se dedican sus padres?—Mi padre trabaja en los Mossos d’Esquadra y mi madre se dedica al mundo de los Recursos Humanos.—¿Por qué dice que tiene un vínculo especial con su madre?—Siempre que he tenido un problema en mi vida, la primera en saberlo ha sido mi madre. Ella ha sido la que lo dejaba todo para ayudarme, para estar conmigo, apoyarme en los buenos momentos y, sobre todo, en los malos. Y, al final, los valores que me ha inculcado son muy importantes para un niño que crece y que tiene que saber comportarse y ser buena persona. Me entiendo muy bien con ella y tenemos mucha confianza.—¿Eso no sucede con su padre?—Somos dos personalidades fuertes que, al final, al ser tan parecidos, chocamos mucho. Pero también he aprendido muchas cosas de mi padre, eso que quede claro.—¿Era buen estudiante?—A mí estudiar no me interesaba y es verdad que ahora me arrepiento, porque muchas cosas que podría haber aprendido en su día no las aprendí por no estar atento. No era el mejor estudiante, pero saqué mis estudios.Formación «Nunca me han interesado los estudios y ahora me arrepiento» Íker Bravo Delantero de la sub-21—No es normal que un niño con apenas 5 años ya esté en la cantera del Barça…—Es lo mejor que le puede pasar a un niño al que le gusta el fútbol, pero te aleja de muchas cosas. Por ejemplo, cuando eres pequeño te gusta mucho ir a los cumpleaños de tus amigos, pero yo no podía porque siempre entrenaba por las tardes. Muchas veces le decía a mi padre: ‘¿Pero por qué tengo que ir al entreno y no puedo ir al cumpleaños de tal?’. Y me decía: ‘Si quieres ser futbolista profesional, son los sacrificios que tienes que hacer’. Y eso pasaba también en reuniones familiares. Me costaba mucho entenderlo y lo pasaba mal».—¿Le gusta el fútbol?—Antes no me gustaba, pero ahora sí.—¿Por qué?—Porque me sentía… A ver, cómo se lo explico… Yo amo el fútbol, pero sentía que no acababa de entenderlo como tal. Y ahora, a raíz de jugarlo en el alto nivel, ya empiezo a entenderlo. Entonces, a mí lo que me gusta de ver el fútbol es fijarme en las cosas en las que uno normalmente no se fija. Y por eso ahora me gusta y veo partidos, que antes tampoco lo hacía.Madurez «Antes no me gustaba el fútbol porque no lo entendía, pero ahora sí porque ya lo entiendo» Íker Bravo Delantero de la sub-21—¿Qué aprendió en los 10 años que estuvo en la cantera del Barça?—Todo lo que soy es gracias al Barça. El fútbol lo aprendes cuando estás creciendo, en el proceso formativo. Todos mis movimientos, la técnica de balón y todo lo que yo sé es gracias al Barça. Le estoy muy agradecido.—Y se marcha a Alemania, con apenas 16 años, al Leverkusen. Movimiento curioso.—Me ofrecen jugar para el sub-19 y entrenar en el primer equipo. Y estaba muy contento allí. Pero la realidad es que era muy complicado jugar en el primer equipo porque había muy buenos jugadores. Y por eso solo duré un año. Eso no quiere decir que diera un paso atrás en mi carrera. Soy el quinto debutante más joven de la historia en Bundesliga y allí maduré mucho. Vivía en una casa con padres de acogida y cuando llegué no sabía ni poner una lavadora. Aprendí eso y muchas más cosas, como comunicarme en inglés, y lo poco que pude aprender de alemán, con esa familia de acogida.—De Alemania se vino al Madrid. Dos años de luces y sombras. Sobre todo, con el Castilla de Raúl. ¿Por qué no le fue bien con él?—Por muchas cosas. El míster prefería a Álvaro Rodríguez antes que a mí y me pasaba mucho tiempo en el banquillo. Y como que, poco a poco, fui dejándome llevar. No estaba motivado y no tenía esa rabia que se necesita para competir. No fui todo lo profesional que debía ser, pero es que al final era un niño de 17 años que se sentía muy frustrado y lloraba cada semana en mi casa diciendo: ‘¿Qué está pasando aquí?’.Su paso por el Madrid «Con el Castilla de Raúl no fui lo profesional que debía de ser. Estaba frustrado, lloraba cada semana y me dejé llevar» Íker Bravo Delantero de la sub-21—Lo que pasó es que bajó de categoría. De Primera RFEF con el Castilla a División de Honor con el Juvenil A de Arbeloa. Y la cosa cambió.—Sí. Lo primero que me enseñó Arbeloa es qué tiene que hacer un futbolista para rendir al máximo nivel en el fútbol profesional. Y eso significa dejarse de tonterías y tener los máximos buenos hábitos posibles. Y de ahí ya todo sale solo. Hice una gran temporada y encima, en verano, gané con España el Europeo Sub-19.—Habla de buenos hábitos. ¿Había malos, entonces?—Claro. Si cambié mis hábitos es porque los que tenía no eran buenos… Pecados de juventud, seguramente. Afortunadamente me pasó con 17 años. Si me llega a pasar con 22 o 23, estaba liquidado para el fútbol profesional.—Dígame alguno de esos malos hábitos.—Pues bajé seis kilos con Arbeloa. Eso quiere decir que me sobraban seis kilos.Buen recuerdo de «Con Arbeloa me fue mejor, me hizo ver que tenía que cambiar ciertos malos hábitos y dejarme de tonterías» Íker Bravo Delantero de la sub-21—El premio a ese esfuerzo fue el título con la sub-19 y el MVP del Europeo.—A cualquier jugador que tiene talento, si le das confianza y cariño, el jugador responde solo. Entonces, ahí en el Europeo, José Lana me dijo que tenía plena confianza en mí, que sabía de lo que era capaz y que esperaba mucho de mí. Entonces, yo solo hice lo que sé hacer, que es jugar al fútbol.—Y se fue del Madrid. Otra vez a otro país y a otra aventura. Italia y el Udinese.—Tenía varias ofertas después del Europeo y entendía que debía jugar ya en el fútbol profesional. Por eso la elección del Udinese, que era Serie A.—¿Qué le aportó esa experiencia?—No jugué mucho, la verdad. Lo que me llamó la atención del fútbol italiano es el nivel que tienen los equipos de arriba, pero más allá de eso, como fútbol, la verdad, no me gustó porque es todo muy parado. Yo necesito movimiento y transiciones… Así que no fue lo que esperaba, pero conocí personas increíbles y seguí madurando como persona y como jugador.—Estuvo dos años allí, pero los últimos seis meses, en el mercado invernal de la pasada temporada, fue cedido a la Unión Deportiva Las Palmas. Y allí tampoco cuajó…—La pasada temporada fue un año raro. Yo soy el primer culpable de todo, sobre todo de mi nivel, pero tampoco ayudaron muchas cosas. Estaba en un bucle malo, pero con la ayuda de mi madre, que vino varias veces a visitarme, fui más profesional de lo que sería cualquier persona que pasó por lo que yo pasé en Las Palmas. Allí me dejaron solo y yo entrenaba cada tarde como si fuera titular indiscutible.Ayuda mental «Tengo un coach que me ayude a no ser tóxico conmigo mismo y hablarme bien» Íker Bravo Delantero de la sub-21—¿Intenta no ser tóxico consigo mismo?—Sí, por supuesto. Siempre intento hablarme bien a mí mismo. Es que es un aspecto que, además, desde hace un año lo trabajo profesionalmente. Cada semana tengo una videollamada con mi coach y repasamos esos últimos siete días, cómo me he sentido en lo personal y en lo profesional.—Ahora parece que por fin ha encontrado un equipo, el Watford, que confía en usted y se lo está devolviendo con goles y fútbol. Y, encima, acaba de ser padre. Por fin muchas buenas noticias a la vez.—Somos muy felices mi mujer, mi hijo y yo en Inglaterra. Solo falta traernos a mi perra, que lo haremos pronto. En mi vida es muy importante Eugenia (su chica). Ella es la que me sostiene todo. Es muy importante la mujer que tienes al lado. Si tengo un mal día, ella intenta que ese día se convierta en un día bueno. Si necesito comer una tostada, ella me hace la tostada. Si necesito un abrazo porque estoy más decaído, me da el abrazo. Y ahora, además, con un hijo ya de seis meses.—¿Y cómo es el Iker Bravo padre con solo 21 años?—Yo me siento el mejor padre del mundo porque cada vez que entro por la puerta y mi hijo me ve, se empieza a reír, quiere jugar conmigo, quiere hacer cosas conmigo… Es una sensación inexplicable. Al final, ser padre no tiene un manual. Cada uno es como es y yo voy a intentar que mi hijo crezca con valores y que sea buena persona, pero que no sea tonto, porque hay mucha gente que se intenta aprovechar de uno.Desengaños «Mucha gente se ha intentado aprovechar de mí, pero yo no soy tonto» Íker Bravo Delantero de la sub-21—¿De usted se han intentado aprovechar muchas veces?—Muchísimas, pero yo no soy tonto. Por ejemplo, hay gente que se piensa que como tienes más dinero que ellos, que tienes que pagar tú esto o lo otro. Y no, eso no es así.—Imagino que es consciente de que hay personas que le han etiquetado de sobrado o de chulo. ¿Por qué cree que lo hacen?—Claro que soy consciente, pero son personas que no me conocen, que solo me ven lo que hago en el campo, pero realmente no me conocen. Si soy un chulo, ni soy un sobrado, ni soy tonto. Yo me considero una persona muy humilde, muy tranquila y muy creyente. Nunca quiero que los que están a mi lado estén mal. Siempre intento transmitir buena energía y soy cero envidioso. Pero sí que es verdad que, al final, la gente juzga mucho. Que si mi cara es más o menos seria, que si tengo pintas de chulo o pintas de esto otro, pero yo eso no lo puedo cambiar.—La última. ¿Sueña con el Europeo Sub-21 del próximo verano y los Juegos de Los Ángeles?—Voy a dejarme la vida por la selección, como lo he hecho siempre que he venido, y mi objetivo es que el seleccionador lo vea con sus propios ojos. Claro, ojalá estemos en el Europeo sub-21 y en los Juegos. Pero eso solo Dios lo sabe. Entonces yo voy a hacer mis cosas día a día, por el camino correcto, y que sea lo que tenga que ser.
Con 5 años ya estaba en la cantera del Barça. Con 17, en la del Madrid. También ha jugado en la Bundesliga, en la Serie A, en Segunda y, actualmente, en la Championship con el Watford. Y en mitad de todas estas aventuras ganó un Europeo sub-19 … con España, siendo el MVP del torneo, y acaba de ser padre. Todo con apenas 21 años. Íker Bravo (San Cugat del Vallès, 13 de enero de 2005) se sienta con ABC y repasa la que hasta el momento es una corta, pero polémica carrera.
—Nació en Sant Cugat del Vallès, pero se crio en Esplugues de Llobregat. ¿Qué recuerda de su infancia?
—Pues tuve una infancia muy buena y la recuerdo con mucha nostalgia porque fui muy feliz, y eso que ya desde los 5 años tenía que hacer sacrificios porque ya estaba en la escuela del Barça. Mi madre fue la que me crio y ella me ha dado unos valores increíbles. También mi padre, pero al final con mi madre tengo un vínculo especial.
—¿A qué se dedican sus padres?
—Mi padre trabaja en los Mossos d’Esquadra y mi madre se dedica al mundo de los Recursos Humanos.
—¿Por qué dice que tiene un vínculo especial con su madre?
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—Siempre que he tenido un problema en mi vida, la primera en saberlo ha sido mi madre. Ella ha sido la que lo dejaba todo para ayudarme, para estar conmigo, apoyarme en los buenos momentos y, sobre todo, en los malos. Y, al final, los valores que me ha inculcado son muy importantes para un niño que crece y que tiene que saber comportarse y ser buena persona. Me entiendo muy bien con ella y tenemos mucha confianza.
—¿Eso no sucede con su padre?
—Somos dos personalidades fuertes que, al final, al ser tan parecidos, chocamos mucho. Pero también he aprendido muchas cosas de mi padre, eso que quede claro.
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Rubén Cañizares
—¿Era buen estudiante?
—A mí estudiar no me interesaba y es verdad que ahora me arrepiento, porque muchas cosas que podría haber aprendido en su día no las aprendí por no estar atento. No era el mejor estudiante, pero saqué mis estudios.
Formación
«Nunca me han interesado los estudios y ahora me arrepiento»
Íker Bravo
Delantero de la sub-21
—No es normal que un niño con apenas 5 años ya esté en la cantera del Barça…
—Es lo mejor que le puede pasar a un niño al que le gusta el fútbol, pero te aleja de muchas cosas. Por ejemplo, cuando eres pequeño te gusta mucho ir a los cumpleaños de tus amigos, pero yo no podía porque siempre entrenaba por las tardes. Muchas veces le decía a mi padre: ‘¿Pero por qué tengo que ir al entreno y no puedo ir al cumpleaños de tal?’. Y me decía: ‘Si quieres ser futbolista profesional, son los sacrificios que tienes que hacer’. Y eso pasaba también en reuniones familiares. Me costaba mucho entenderlo y lo pasaba mal».
—¿Le gusta el fútbol?
—Antes no me gustaba, pero ahora sí.
—¿Por qué?
—Porque me sentía… A ver, cómo se lo explico… Yo amo el fútbol, pero sentía que no acababa de entenderlo como tal. Y ahora, a raíz de jugarlo en el alto nivel, ya empiezo a entenderlo. Entonces, a mí lo que me gusta de ver el fútbol es fijarme en las cosas en las que uno normalmente no se fija. Y por eso ahora me gusta y veo partidos, que antes tampoco lo hacía.
Madurez
«Antes no me gustaba el fútbol porque no lo entendía, pero ahora sí porque ya lo entiendo»
Íker Bravo
Delantero de la sub-21
—¿Qué aprendió en los 10 años que estuvo en la cantera del Barça?
—Todo lo que soy es gracias al Barça. El fútbol lo aprendes cuando estás creciendo, en el proceso formativo. Todos mis movimientos, la técnica de balón y todo lo que yo sé es gracias al Barça. Le estoy muy agradecido.
—Y se marcha a Alemania, con apenas 16 años, al Leverkusen. Movimiento curioso.
—Me ofrecen jugar para el sub-19 y entrenar en el primer equipo. Y estaba muy contento allí. Pero la realidad es que era muy complicado jugar en el primer equipo porque había muy buenos jugadores. Y por eso solo duré un año. Eso no quiere decir que diera un paso atrás en mi carrera. Soy el quinto debutante más joven de la historia en Bundesliga y allí maduré mucho. Vivía en una casa con padres de acogida y cuando llegué no sabía ni poner una lavadora. Aprendí eso y muchas más cosas, como comunicarme en inglés, y lo poco que pude aprender de alemán, con esa familia de acogida.
—De Alemania se vino al Madrid. Dos años de luces y sombras. Sobre todo, con el Castilla de Raúl. ¿Por qué no le fue bien con él?
—Por muchas cosas. El míster prefería a Álvaro Rodríguez antes que a mí y me pasaba mucho tiempo en el banquillo. Y como que, poco a poco, fui dejándome llevar. No estaba motivado y no tenía esa rabia que se necesita para competir. No fui todo lo profesional que debía ser, pero es que al final era un niño de 17 años que se sentía muy frustrado y lloraba cada semana en mi casa diciendo: ‘¿Qué está pasando aquí?’.
Su paso por el Madrid
«Con el Castilla de Raúl no fui lo profesional que debía de ser. Estaba frustrado, lloraba cada semana y me dejé llevar»
Íker Bravo
Delantero de la sub-21
—Lo que pasó es que bajó de categoría. De Primera RFEF con el Castilla a División de Honor con el Juvenil A de Arbeloa. Y la cosa cambió.
—Sí. Lo primero que me enseñó Arbeloa es qué tiene que hacer un futbolista para rendir al máximo nivel en el fútbol profesional. Y eso significa dejarse de tonterías y tener los máximos buenos hábitos posibles. Y de ahí ya todo sale solo. Hice una gran temporada y encima, en verano, gané con España el Europeo Sub-19.
—Habla de buenos hábitos. ¿Había malos, entonces?
—Claro. Si cambié mis hábitos es porque los que tenía no eran buenos… Pecados de juventud, seguramente. Afortunadamente me pasó con 17 años. Si me llega a pasar con 22 o 23, estaba liquidado para el fútbol profesional.
—Dígame alguno de esos malos hábitos.
—Pues bajé seis kilos con Arbeloa. Eso quiere decir que me sobraban seis kilos.
Buen recuerdo de
«Con Arbeloa me fue mejor, me hizo ver que tenía que cambiar ciertos malos hábitos y dejarme de tonterías»
Íker Bravo
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—El premio a ese esfuerzo fue el título con la sub-19 y el MVP del Europeo.
—A cualquier jugador que tiene talento, si le das confianza y cariño, el jugador responde solo. Entonces, ahí en el Europeo, José Lana me dijo que tenía plena confianza en mí, que sabía de lo que era capaz y que esperaba mucho de mí. Entonces, yo solo hice lo que sé hacer, que es jugar al fútbol.
—Y se fue del Madrid. Otra vez a otro país y a otra aventura. Italia y el Udinese.
—Tenía varias ofertas después del Europeo y entendía que debía jugar ya en el fútbol profesional. Por eso la elección del Udinese, que era Serie A.
—¿Qué le aportó esa experiencia?
—No jugué mucho, la verdad. Lo que me llamó la atención del fútbol italiano es el nivel que tienen los equipos de arriba, pero más allá de eso, como fútbol, la verdad, no me gustó porque es todo muy parado. Yo necesito movimiento y transiciones… Así que no fue lo que esperaba, pero conocí personas increíbles y seguí madurando como persona y como jugador.
—Estuvo dos años allí, pero los últimos seis meses, en el mercado invernal de la pasada temporada, fue cedido a la Unión Deportiva Las Palmas. Y allí tampoco cuajó…
—La pasada temporada fue un año raro. Yo soy el primer culpable de todo, sobre todo de mi nivel, pero tampoco ayudaron muchas cosas. Estaba en un bucle malo, pero con la ayuda de mi madre, que vino varias veces a visitarme, fui más profesional de lo que sería cualquier persona que pasó por lo que yo pasé en Las Palmas. Allí me dejaron solo y yo entrenaba cada tarde como si fuera titular indiscutible.
Ayuda mental
«Tengo un coach que me ayude a no ser tóxico conmigo mismo y hablarme bien»
Íker Bravo
Delantero de la sub-21
—¿Intenta no ser tóxico consigo mismo?
—Sí, por supuesto. Siempre intento hablarme bien a mí mismo. Es que es un aspecto que, además, desde hace un año lo trabajo profesionalmente. Cada semana tengo una videollamada con mi coach y repasamos esos últimos siete días, cómo me he sentido en lo personal y en lo profesional.
—Ahora parece que por fin ha encontrado un equipo, el Watford, que confía en usted y se lo está devolviendo con goles y fútbol. Y, encima, acaba de ser padre. Por fin muchas buenas noticias a la vez.
—Somos muy felices mi mujer, mi hijo y yo en Inglaterra. Solo falta traernos a mi perra, que lo haremos pronto. En mi vida es muy importante Eugenia (su chica). Ella es la que me sostiene todo. Es muy importante la mujer que tienes al lado. Si tengo un mal día, ella intenta que ese día se convierta en un día bueno. Si necesito comer una tostada, ella me hace la tostada. Si necesito un abrazo porque estoy más decaído, me da el abrazo. Y ahora, además, con un hijo ya de seis meses.
—¿Y cómo es el Iker Bravo padre con solo 21 años?
—Yo me siento el mejor padre del mundo porque cada vez que entro por la puerta y mi hijo me ve, se empieza a reír, quiere jugar conmigo, quiere hacer cosas conmigo… Es una sensación inexplicable. Al final, ser padre no tiene un manual. Cada uno es como es y yo voy a intentar que mi hijo crezca con valores y que sea buena persona, pero que no sea tonto, porque hay mucha gente que se intenta aprovechar de uno.
Desengaños
«Mucha gente se ha intentado aprovechar de mí, pero yo no soy tonto»
Íker Bravo
Delantero de la sub-21
—¿De usted se han intentado aprovechar muchas veces?
—Muchísimas, pero yo no soy tonto. Por ejemplo, hay gente que se piensa que como tienes más dinero que ellos, que tienes que pagar tú esto o lo otro. Y no, eso no es así.
—Imagino que es consciente de que hay personas que le han etiquetado de sobrado o de chulo. ¿Por qué cree que lo hacen?
—Claro que soy consciente, pero son personas que no me conocen, que solo me ven lo que hago en el campo, pero realmente no me conocen. Si soy un chulo, ni soy un sobrado, ni soy tonto. Yo me considero una persona muy humilde, muy tranquila y muy creyente. Nunca quiero que los que están a mi lado estén mal. Siempre intento transmitir buena energía y soy cero envidioso. Pero sí que es verdad que, al final, la gente juzga mucho. Que si mi cara es más o menos seria, que si tengo pintas de chulo o pintas de esto otro, pero yo eso no lo puedo cambiar.
—La última. ¿Sueña con el Europeo Sub-21 del próximo verano y los Juegos de Los Ángeles?
—Voy a dejarme la vida por la selección, como lo he hecho siempre que he venido, y mi objetivo es que el seleccionador lo vea con sus propios ojos. Claro, ojalá estemos en el Europeo sub-21 y en los Juegos. Pero eso solo Dios lo sabe. Entonces yo voy a hacer mis cosas día a día, por el camino correcto, y que sea lo que tenga que ser.
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