Lindsay Clancy asesinó a sus tres hijos: ahora EEUU debate si fue una asesina o una mujer gravemente enferma

El juicio ha enfrentado a activistas feministas que denuncian el fracaso de la atención psiquiátrica con activistas MAGA que rechazan utilizar la enfermedad mental como atenuante Leer El juicio ha enfrentado a activistas feministas que denuncian el fracaso de la atención psiquiátrica con activistas MAGA que rechazan utilizar la enfermedad mental como atenuante Leer  

El 24 de enero de 2023, Patrick Clancy regresó a su casa de Massachusetts para descubrir que su mujer, Lindsay Clancy, había estrangulado a sus tres hijos en el sótano de su casa. Cora tenía cinco años, Dawson tres y el pequeño Callan tan sólo ocho meses de existencia. Hace semanas que se celebra el juicio para determinar si la autora material de los crímenes es condenada a cadena perpetua o si, en el mejor de los casos, pasa el resto de su vida ingresada en un centro psiquiátrico, un caso que ha reabierto el debate en Estados Unidos sobre la depresión posparto y la salud mental que tiene dividida a una parte de la sociedad estadounidense.

A las afueras del Tribunal Superior en Plymouth, Massachusetts, han desfilado durante días un nutrido grupo de feministas vestidas de rosa y con pancartas defendiendo a Clancy. La consideran víctima de un fallido sistema de salud que ignoró por completo sus muchos síntomas de depresión previos a cometer los crímenes. En las antípodas de su argumento están los que sostienen que esto no es más que un crimen atroz y que su depresión no debería ser excusa para justificar sus acciones, incluyendo a muchos miembros del universo MAGA que enarbolan la bandera del trumpismo.

Clancy, una enfermera de 36 años que trabajaba en la sala de partos de un hospital de Boston, se ha declarado inocente de los cargos que se le imputan, en un juicio altamente emocional y marcado, en gran parte, por el testimonio de la madre y del audio de la llamada al servicio de emergencias, 911, después de que Clancy usara unas cintas elásticas de hacer ejercicio para estrangular a los niños. Cora y Dawson estaban muertos cuando su padre llegó a casa. El bebé murió unos días después.

Se espera que los alegatos finales se presenten esta semana, con los abogados de Clancy insistiendo en la negligencia en la que incurrieron los profesionales médicos que trataron con la acusada, claramente enferma y con episodios de alucinaciones. Sus primeros síntomas comenzaron con el nacimiento de sus dos primeros hijos, agravados en 2022, con el nacimiento de su tercer hijo. Buscó ayuda psiquiátrica y de otros especialistas, que la recetaron más de una docena de medicamentos como Ambien (que suele usarse para el insomnio) y Klonopin (una benzodiazepina de alta potencia).

Los simpatizantes de Lindsay Clancy se reúnen frente al Tribunal Superior de Plymouth, el pasado jueves.
Los simpatizantes de Lindsay Clancy se reúnen frente al Tribunal Superior de Plymouth, el pasado jueves.GETTY

Sheila Cavanaugh, la capellana del hospital, testificó el jueves pasado que Clancy describió en múltiples ocasiones una voz masculina persistente que la incitaba a matar a sus hijos y a sí misma, advirtiéndole que, de lo contrario, «ni ella ni sus hijos estarían a salvo». El martes anterior, su ex suegra, Susan Clancy, confirmó que su nuera estuvo pidiendo ayuda de forma desesperada en los meses previos al filicidio, con problemas severos de ansiedad, depresión e insomnio.

Incluso su ex marido pidió clemencia para su mujer, describiéndola como «lo mejor que me ha pasado en la vida», según escribió en enero de 2023. En un comunicado, criticaba la forma en que la pintaba una parte de la sociedad sin saber quién era la verdadera Lindsay. «Quiero pedirles a todos que encuentren en lo más profundo de su ser la capacidad de perdonar a Lindsay, tal como yo lo he hecho», añadió Clancy. «La verdadera Lindsay era generosa, cariñosa y atenta con todos».

La propia Clancy informó de frecuentes ataques de pánico, pensamientos suicidas y la presencia de una voz que la empujaba a hacer cosas horribles. En diciembre de 2022 ingresó en un programa para mujeres con depresión posparto, y en enero. en un hospital psiquiátrico de Boston, donde permaneció durante cinco días.

A finales de aquel mes, ya fuera del centro, comenzó a tener alucinaciones y a escuchar esa voz masculina que la animaba a acabar con la vida de sus hijos si no quería que sufrieran más en caso de que ella se quitara la vida. El 24 de enero, esa voz interior se hizo más fuerte, animándola a quitarse la vida porque era «su última oportunidad».

Ese día, mató a los niños e intentó suicidarse, donde su esposo la encontró al regresar a casa. Sufrió lesiones traumáticas en la médula espinal, motivo por el que ha quedado paralizada de cintura para abajo.

La Fiscalía no se cree sus argumentos. Están convencidos de que fueron unos asesinatos premeditados y que Clancy sabía muy bien lo que hacía, una teoría que sostienen activistas del universo MAGA como Jack Posobiec, que afirma que «surgirán imitadores de Lindsay Clancy debido a cómo el algoritmo de TikTok y los grupos feministas radicales incentivan este comportamiento perverso».

Otros, como Matt Walsh, el comentarista político conservador de The Daily Wire, señalan que la depresión posparto es una invención para justificar a madres egoístas que no son capaces de encargarse de sus recién nacidos y que se niegan a afrontar esa carga adicional de responsabilidad.

La polémica ha ido creciendo a medida que avanzaba el caso, con tantas muestras de solidaridad con la madre como palabras de condena por su crimen atroz. En unos días se podría conocer el desenlace de otro juicio histórico y espinoso.

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