¿Cursar un único grado o embarcarse en el doble con su prestigio y sacrificio?

Convocatoria extraordinaria de la PAU, en la Universidad Complutense, el pasado 30 de junio.

Estos días, a 300.000 nuevos universitarios les toca formalizar la matrícula y las dudas no desaparecen. Hace 50 años, tener una carrera marcaba el devenir profesional. Hace 15, contar con un posgrado abría muchas puertas. Pero tras el Plan Bolonia (2007), las diplomaturas desaparecieron y las licenciaturas ―ahora grados― menguaron de cinco a cuatro años. Cursar un máster de uno o dos años ha pasado a ser más barato, oficial y habitual, de forma que ahora lo que diferencia en el currículum a un joven es el doble grado, porque el inglés ya se da por descontado por la proliferación de centros bilingües públicos.

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PAU en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla, el 2 de junio. Tener dos carreras abre puertas laborales, pero también arrastra desventajas que no hay que despreciar a la hora de formalizar estos días la matrícula  

Estos días, a 300.000 nuevos universitarios les toca formalizar la matrícula y las dudas no desaparecen. Hace 50 años, tener una carrera marcaba el devenir profesional. Hace 15, contar con un posgrado abría muchas puertas. Pero tras el Plan Bolonia (2007), las diplomaturas desaparecieron y las licenciaturas ―ahora grados― menguaron de cinco a cuatro años. Cursar un máster de uno o dos años ha pasado a ser más barato, oficial y habitual, de forma que ahora lo que diferencia en el currículum a un joven es el doble grado, porque el inglés ya se da por descontado por la proliferación de centros bilingües públicos.

No se concibió en un principio una legislación específica para ellos y cuentan con una desde 2021. La titulación es única, pero los títulos oficiales que se logran son dos. “Este crecimiento de las dobles titulaciones se explica por el esfuerzo por ofrecer programas de formación universitaria más versátiles, que combinan diferentes disciplinas y ámbitos de estudio”, resumieron los rectores en su anuario de 2011, cuando empezó a despuntar. Muchos expertos creen que segrega al alumnado y lo que nadie duda es que las universidades quieren atraer a esos expedientes a veces tan brillantes como los de Medicina.

Desde que se estableció por completo el Plan Bolonia (2007), las universidades pueden desplegar su propio catálogo de títulos diseñado por ellas, sin ajustarte a un menú de un centenar largo de diplomaturas y licenciaturas del ministerio del ramo. Así, llevados por el ánimo de atraer al alumnado, los campus no han parado de abrir titulaciones. Las dobles llegaron a 1.028 en el curso 2023/2024, triplicándose las de 2011.

Esta profusión de titulaciones complica la elección de estudios, pero también elegir dos carreras permite salir del paso a los indecisos. Y otorga una nueva vida a titulaciones de ciencias sociales o humanidades (Historia, Filosofía o Ciencias Políticas). Pues muchos dudan si inscribirse en estas por miedo a no tener trabajo, mientras que se animan si se combinan con Economía, Derecho o Relaciones Internacionales. Sus notas de acceso combinadas pueden llegar a ser estratosféricas.

Pero, ¿inscribirse en un doble grado es la fórmula mágica? No todo son ventajas y los itinerarios simultáneos están concebidos para estudiantes muy metódicos y perseverantes, no para cualquier alumno. Hay cal, pero también arena en esa elección que supone emplear un año o dos más en el grado, atrasar el ingreso en un máster o disfrutar menos de la vida universitaria; pero en muchas ocasiones da opción a mejores prácticas, salidas laborales o remuneración. Desde hace 14 años, Matemáticas y Ciencias Físicas, de la Complutense, tiene la nota de corte más alta de España.

La Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid está a la cabeza en número de dobles grados ―técnicamente conocidos como “programas conjuntos de estudios oficiales”― con 75. Y ello en parte explica que Madrid lidere los porcentajes: acapara el 40% de toda la oferta en el sistema universitario español y sus titulaciones dobles (35% del total) se concentran sobre todo en las privadas, como en la Comunidad Valenciana. El comportamiento opuesto a Cataluña, Andalucía y Castilla y León ―donde representan más del 20% del total― donde lidera la red pública.

“Llevamos 15 años apostando por estos programas de simultaneidad de dobles titulaciones, porque nos han dado muy buen resultado en matrícula de estudiantes, en su satisfacción personal y en su tasa de empleabilidad”, apunta Araceli Rodríguez Mateos, vicerrectora de Ordenación Académica en la URCJ. Este septiembre no inaugurarán más, pero probablemente sí en el 2027/2028.

Más de la mitad de las dobles carreras que se ofertan en España son de ciencias sociales, y un cuarto de ellas son técnicas. Responde al modelo la URJC, que tiene dobles titulaciones en todas las ramas de conocimiento menos de ciencias de la salud, que dispone de una normativa específica que complica su implantación. Ofrecen, sin embargo, Psicología (carrera sanitaria) con Criminología, “que funciona muy bien”. En otras universidades públicas y privadas sí que existen combinaciones simultáneas como Farmacia y Nutrición, Enfermería con Fisioterapia, Podología o Psicología.

Pero no todas las combinaciones resultan. Rodríguez Mateos reconoce que Bellas Artes con Turismo ―un grado en declive en toda España― no termina de cuajar. En el informe Dobles títulos universitarios ¿dobles oportunidades? (2025), de laFundación para el Conocimiento Madri+d, el responsable de la bolsa de empleo de una universidad pública de la capital platea que hay mezclas de títulos que no funcionan, lo que se traduce en dobles titulaciones cuya propuesta no llega a ser comprendida por los empleadores.

Habitualmente, los estudiantes de doble grado se integran en las clases de titulaciones simples, pero en las que hay mucha demanda se crean grupos exprofeso. Los inscritos han tenido que hacer un esfuerzo importante por acceder a ellos, porque ante la oferta de pocas plazas la nota de acceso es más elevada que en el grado simple. Cuando conforman un grupo aparte, muchos profesores se disputan darles clase porque son un alumnado muy interesado y que suele rendir.

“Estos alumnos se matriculan de más créditos en cada curso académico y eso es un compromiso muy grande. De cara a los empleadores, da un perfil de egresado muy competente, que ha trabajado durante cinco o seis años de manera muy intensa. Además de los conocimientos que va a proyectar en la empresa”, prosigue la vicerrectora.

Mónica Pérez, directora de comunicación y estudios de la plataforma de búsqueda de empleo InfoJobs, cree que en España hay un exceso de grados generalistas sin la especialización adecuada, lo que provoca un desajuste entre lo que demandan las empresas y la formación recibida. En ello, piensa, radica el éxito de quienes se diferencian al buscar trabajo con un doble grado que aporta una visión más integral o quien, por contra, ha cursado un máster muy específico.

Pero no faltan las críticas. En el informe de la agencia madrileña, basado en parte en encuestas, los alumnos del doble grado manifiestan que al tener que cursar todas las asignaturas troncales quedan pocas alternativas para estudiar materias optativas de un tema que les interesa. Confiesan que son sometidos a mucha presión y muchas veces no pueden optar al 10 por tener que preparar muchos exámenes. Y no es un capricho, porque una media baja podría pesar en su currículum a la hora de buscar prácticas o entrar en un máster muy demandado.

Aunque la directiva de Infojobs le quita importancia a la nota media. A veces es más importante pasar un test de capacidades y cuando uno cursa un doble grado trabaja destrezas muy importantes que se demuestran en él como el pensamiento crítico y analítico, la adaptación al cambio, la constancia o la comunicación.

La coordinadora de asociaciones de estudiantes de la red pública (CREUP) se suma a las pegas. Recientemente emitió una resolución en la que observaba deficiencias en los dobles grados. Como “problemas logísticos en lo que respecta a espacios, cambios de edificios”, descompensaciones entre las dos titulaciones, duplicidad de temario con sobrecarga innecesaria de temario o “falta de mecanismos de control de calidad en los DTIE, destacando la ausencia de una comisión de calidad propia que garantice la revisión de los aspectos individuales del itinerario específico”.

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