Los elevados costes de la energía a raíz del nuevo conflicto en Oriente Próximo siguen pasando factura a Europa. Si hace unos días se confirmaba el aumento de la inflación de la eurozona en julio al 2,9%, impulsada sobre todo por el factor energético, ahora es la balanza comercial la que refleja las tensiones geopolíticas que tanto han incidido en los precios de los combustibles fósiles. El resultado es un saldo negativo de 21.800 millones de euros para la Unión Europea en el segundo trimestre del año. Se trata, según los datos difundidos por Eurostat este martes, del primer déficit comercial de los Veintisiete desde el mismo periodo de 2023. Es decir, exactamente tres años atrás y en unas circunstancias distintas pero parecidas: entonces el bloque aún intentaba adaptarse al impacto de la ofensiva rusa en Ucrania, que también había encarecido los productos energéticos.
Las importaciones del bloque superaron en casi 22.000 millones de euros a las exportaciones entre abril y junio, el primer saldo negativo trimestral en tres años
Los elevados costes de la energía a raíz del nuevo conflicto en Oriente Próximo siguen pasando factura a Europa. Si hace unos días se confirmaba el aumento de la inflación de la eurozona en julio al 2,9%, impulsada sobre todo por el factor energético, ahora es la balanza comercial la que refleja las tensiones geopolíticas que tanto han incidido en los precios de los combustibles fósiles. El resultado es un saldo negativo de 21.800 millones de euros para la Unión Europea en el segundo trimestre del año. Se trata, según los datos difundidos por Eurostat este martes, del primer déficit comercial de los Veintisiete desde el mismo periodo de 2023. Es decir, exactamente tres años atrás y en unas circunstancias distintas pero parecidas: entonces el bloque aún intentaba adaptarse al impacto de la ofensiva rusa en Ucrania, que también había encarecido los productos energéticos.
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